Habíamos salido de Honningsvåg bastante temprano ya que nos esperaban 590 kilómetros para llegar Tromsø. La carretera hasta Alta ys nos era conocida del viaje de ida, pero a partir de esta ciudad de nuevo tocaba conducir por carreteras desconocidas y aunque bien asfaltadas eran muy sinuosas con el handicap de que teníamos que coger dos ferrys.

El hotel reservado para pasar aquella noche fue Clarion Collection Hotel With. Habitación triple perfecta, situado en el puerto, rodeado de buenos restaurantes pero con el parking a unos 300 metros y un poco solitario. El buffet del desayuno un poco pobre en calidad y cantidad, pero suficiente para aguantar hasta la hora de la comida. Sin lugar a dudas volveriamos a repetir.

En este hotal a la horaa de desayunar me ocurrió la anécdota del viaje. Observe como un padre e hijo después de desayunar se tomaban de una botella pequeña un líquido que a mi parecer se odría tratar de añgun aguardiente digestivo. Ni corto ni perezoso me acerqué hasta el self-service para buscar la botella aquella y por suuesto la encontré. Todo contento volví a la mesa con Amparo y Rodrigo, quité el tapón y vacie el contenido en la boca. Ni llegue a tragármelo, fue sentirlo en el paladar y empezar a vomitar. Aquello no era un licor digestivo era aceite de higado de bacalao con su espesor y sabor nausebundo característico.

La parte antigua de la ciudad esta construída sobre una isla, unida con la nueva ya en tierra firme por un espectacular Puente. Se dice que Tromso es la ciudad de Noruega que más restaurantes y bares posee por habitante. Debe de ser cierto ya que en un radio de 200 metros alrededor del hotel contabilicé unos ocho, por cierto esta noche cenamos en un llamado PEPEPIZZA, que a pesar de lo que puede parecer por su nombre no solo te sirven pizzas sino que tambien puedes degustar fajtas mexicanas, hamburguesas, costillas asadas etc.

A la mañana siguiente visitamos la zona del mercadillo y la calle peatonal con sus típicas construcciones de madera, muy cerca nos encontramos con laIglesia de Nuestra Señora o Prelatura de Tromsø aunque considerada tambien como catedral. Fue construída en 1861 en estilo neogótico totalmente de madera, teniendo a su lado la casa parroquial que durante algunos años fue escuela católica y en la actualidad se celebran reuniones de la comunidad católica.



En el mercadillo además de frutas, verduras, quesos y embutidos se pueden comprar unas fresquísimas gambas, eso si a un precio bastante elevado y de una calidad menor que las de España. Igualmente cabe destacar en esta zona el Edificio de la Biblioteca y unos bonitos jardines que hay a lado de la misma.

En estos jardines encontramos el Musikkpavilijongen o Templete musical, fue construido en 1892 con planta octogonal y de tres estilos suizos. Estuvo activo hasta la segunda guerra mundial y en 1960 en plena decadencia de su estado, fue trasladado fuera de la ciudad, lugar en que fue seriamente dañado por una tormenta. Restaurado fue trasladado a su ubicación actual en 1995.

De partida hacia Bodo, nuestro próximo destino, una vez cruzado el puente y a mano izquierda se encuentra la Catedral Ártica. Construida por el arquitecto Jan Inge Hovig en 1964 que contiene la mayor Cristalera de Europa. El horario de visitas a partir del 15 de agosto era desde las 16,00 hasta las 20,00 horas, por lo que no pudimos verla por dentro.

Como la programación y el tiempo priman sobre todas las cosas, en esta ciudad dejamos de ver y que son recomendables por todas las guías y revistas consultadas algunos sitios de interés como por ejemplo, Polaria con un tanque para focas en el que se encuentra la única foca barbuda en cautividad, el Teleférico de montaña desde donde se obtiene una vista panorámica de la ciudad, el Museo Polar etc.

Partimos de Tromso bastante tarde para nuestra costumbre, serían las 12,30 y aun nos quedaban unas ocho horas de camino hasta Bodø según cálculos del GPS. Tuvimos que desandar los 73 kms. del día anterior por la E8 hasta volver a salir a la E6. La carretera transcurría en medio de grandes cumbres rodeando el fiordo de Balsfjorden, un paisaje perfecto.

Pasado Narvik efectuamos la corespondiente parada para comernos unos bocadillos en una pequeña área de descanso situada el lado del fiordo Olotfjorden. Continuamos camino por la E6 hasta Skarberget donde cogerímos el ferry que nos llevase hasta Bognesy desde allí a Bodø. Unos 20 kms. antes de llegar a coger el ferry, tuvimos un pequeño imprevisto. Nos habíamos tenido que tragar el paso lento de una caravana durante esta distancia porque era imposible adelantarla por las constantes y cerradas curvas que existen. Al final y debido a esto, a la llegada al pequeño atraque del barco vimos como se nos había escapado por apenas 5 minutos. Tuvimos que espera hora y media para coger el próximo, llegando a Bodø pasadas las 22,00 horas.

Poder hacer fotografías desde la carretera es casi misión imposible, a pesar de la poca circulación existente, los arcenes son mínimos y las caidas pueden resultar peligrosas.

Debido a este percance la travesía en ferry resultó mas beneficiosa que lo hubiésemos cogido más tarde. La caida del sol era perfecta y las luces bastante buenas para obtener buenas tomas.

Para pernoctar elegimos el Hotel Scandic Bodø. Situado a orillas del puerto, quizás halla sido uno de los mejores de este viaje. La habitación bastante espaciosa en suite con dos baños. Buffet desayuno bastante bueno en calidad, pero no así en cantidad y no por culpa de ellos. Tuvimos la mala suerte de encontrarnos con una excursión y cuando bajamos nosotros apenas habían dejado algo.

Después de dejar Bodo y pasar Fauske, nos dirigimos siguiendo la semieterna E6 hacia Mo I Rana, por el interior de Noruega a una altitud considerable, cumbres con neveros y vegetación escasa.

Unos 40 kms. antes de llegar a esta ciudad y pasado el pueblo de Lonsdal, nos encontramos de nuevo atravesando la línea del Círculo Polar Artico. Se trata de un pequeño complejo turístico donde existe un restaurante, una tienda donde adquirir los típicos souvenirs y si se desea te entregan un certificado como que has estado allí a cambio de unos ocho euros. El cielo se iba llenando de nubarrones negros que presagiaban lluvia, no tardando mucho en que apareciese la misma, dejando materialmente desierto de coches y autocares el lugar.

Después de continuar nuestra marcha, comiendo al lado de un motel lo que habíamos comprado en un supermecado de Mosjoen, llegamos a Trondheim al anochecer.

El hotel reservado con anterioridad era Thon Hotel Trondheim situado en el centro de la ciudad, habitación limpia, destartalada, fria y lugubre pero con un precio bastante asquible teniento en cuenta los precios del pais con desayuno incluido para los tres.