Después de leer en guias de viaje por internet, decidimos este día visitar la ciudad de České Budějovice capital de la región de Bohemia Meridional.

La distancia marcada por el TOM TOM era de apenas 57 kms. por lo que nos tomamos todo el tiempo del mundo en prepararnos para la salida. Los primeros 9 kilómetros hasta Frymburk y aunque la carretera era de doble sentido, no presentaba dificultad alguna siempre que se fuera a una velocidad moderada, aunque lo malo vino nada más pasar la población anteriormente citada. La carretera se transformó en una de doble circulación tan estrecha que si venía un vehículo pesado de frente sería muy difícil pasar ambos. Todo este dudar duró unos 18 kms. hasta Větřní, donde ya nos desviamos a la carretera 160 que aunque no era para tirar cohetes, si estaba mejor asfalta y mas ancha.

Por fin después de una pequeña parada en un supermercado, llegamos al aparcamiento de la plaza no teniendo dificultad alguna en obtener enseguida aparcamiento, pues a pesar de que era sábado el centro histórico estaba semidesierto.

La historia de České Budějovice, nos lleva hasta su fundación en el año 1265 por un caballero del rey de Bohemia Premysla Otakar II, llamado Hirzo. El nombre de la ciudad se deriva de un antiguo asentamiento de nombre Budivojovice que en checo antiguo hace referencia a levantar los ejércitos (Wikipedia).

Nos encontramos en una de las mayores plazas por extensión de la República Checa con sus 133x133 metros. Su nombre es como el de su fundador Premysla Otakar II y en el centro de la misma se encuentra la fuente barroca con balaustrada más grande del país, la conocida como Fuente de Sanson realizada por Josef Dietrich en 1727.

En el extremo opuesto nos encontramos quizás con el monumento mas significativo de la ciudad, la Torre Negra y a su lado la Catedral de San Nicolás igualmente de estilo barroco del siglo XVII levantada sobre una anterior iglesia del mismo nombre del siglo XIV y una preciosa Capilla exenta.

Ayuntamiento. Se encuentra ubicado un extremo de la esta plaza con sus chapiteles barrocos y el escudo de la ciudad.

La primera piedra que se puso para construir la TORRE NEGRA fue el 20 de junio de 1550, después de que en 1547 el consejo municipal aprobase su construcción como campanario y torre de vigilancia, dirigiéndola en un principio el maestro de obras Hons hasta el año 1555, después por el maestro Lorenc y hasta su terminación en el año 1565 por el maestro Vicent Vogarell. Como curiosidad se apunta que el piso superior tiene la altura doble de los tres pisos inferiores. La altura total es de 71,9 metros. El reloj es obra de Donat de Trebon y la pintura de las horas corrió a cargo de Bartolomé Beranek.

Dicen que la subida hasta el balcón de esta torre es casi de obligado cumplimiento por las excelentes vistas que se ofrecen desde esa altura de la ciudad y sus alrededores, pero en nuestra visita dio la fatalidad que tanto la catedral como la torre estaban cerradas por obras de mantenimiento.

Después de comer en una pequeña terraza de uno de los restaurantes de la plaza, nos fuimos saliendo del centro histórico por la calle Kanovnicka en cuyo final nos encotramos a nuestra izquierda con un precioso parque, en el que se encuentra el Memorial de Adalbert Lanna, nacido en esta ciudad y que bajo su dirección, llegaron los trenes a Bohemia.

Dejando atrás este parque y una vez cruzada la calle Senovážné nám, nos adentramos en la calle peatonal y comercial Lanova třída, en cuyo comienzo nos encontraremos con el grupo escultórico conocido como Humanoide, obra de Michal Trpák del sño 2009 y a su lado el bonito edificio de Česká národní Banka. Continuando por esta calle, observamos a nuestro paso las típicas casas cuyas fachadas se encuentran teñidas de bonitos colores pastel y en las que se han ido instalando numerosos locales de moda como el conocido Marc Spencer, que por cierto todos estos negocios cierran alas cinco de la tarde.

Una vez concluido el recorrido por esta calle, volvimos sobre nuestros pasos y al llegar otra vez al parque indicado, decidimos que era hora de hacer una alto en el camino y saborear la fabulosa cerveza Budweiser, por cierto fabricada en esta ciudad, en la Pizzeria-Bar Polo que ya a esas horas estaba bastante concurrida. Las jarras de cerveza como de costumbre la mas pequeña es de medio litro y pese que algunos les parezca una barbaridad, la verdad es que la cerveza checa es tan suave que apenas te enteras, por lo que generalmente sueles repetir a cambio de tener que ir al WC entre una y otra vez.

Descansamos mas o menos una hora en este lugar y viendo ya como avanzaba la tarde y conociendo la dificultar del camino de vuelta a Lipno nad Vltvaou, decidimos retornar a la plaza para coger el coche y emprender el viaje del vuelta al Lipno.