Antepenúltimo día de nuestra estancia en el Landal Marina Lipno y quizás la visita mas agradable y bonita incluyendo Praga que hicimos en la República Checa, la ciudad medieval de Český Krumlov, apenas 32 kilómetros de nuestr0 resort.

La ciudad y el castillo fueron empezados a construir en el año 1250 a orillas del Río Moldava, siendo la antigua capital de la región de la Rosa de los cinco pétalos de los Rosenberg la familia mas rica e influyente del país, que tuvo en su poder el castillo desde 1302 a 1602, pasando después por los Habsburgo, los Eggenberg y desde 1717 ha estado en poder de la familia Schwarzenberg.

Despúes de dejar el coche a la afueras en uno de los pequeños parkings existentes, penetramos a la ciudad por la puerta de Budějovická construida entre 1598 y 1602, es la única de las nueve puertas que tuvo la ciudad que se conserva. Sin dudar ha sido el recuerdo mas profundo que tendre de esta maravillosa ciudad, para mi gusto la más bonita de la República Checa.

La mencionada puerta tiene dos fachadas completamente distintas. La que nos encontramos para entrar a la ciudad es la típica puerta de una fortificación, austera y seria. Por el contrario la fachada que nos conduce a la salida, es todo lo contrario, cuatro ventanas dispuestas de dos en dos con adornos renacentistas y un modesto reloj de sol en mitad de las mismas, produce el efecto que te encuentras ante una amplia sonrisa, como si te dijera que algún día tienes que volver. Una sensación extraña pero a su vez mágica.

Esta pequeña ciudad reúne para sí una arquitectura inimaginable medieval gótica, renacentista y barroca, que hace al pasear por sus pintorescas calles trasladarte como en el túnel del tiempo. Sus casas de colores vivos con sus fachadas pintadas o serigrafiadas causan la sensación de lo irreal. El río Moldava con sus meandros a su paso por la ciudad, la hace el limbo de los piragüistas que en época estival abarrotan sus aguas y orillas. En fin un sitio donde perderse y no volver a reaparecer en mucho tiempo.

La entrada del castillo se hace por un puente que salva el foso existente donde dos osos pardos hacen las delicias de pequeños y no tan pequeños. La gran torre pintada en 1590, nos saluda a la izquierda del Patio del Oso. Desde su mirador se puede observar todo el esplendor de la ciudad. En el interior de la misma existe un pequeño museo en el que se pueden ver diversos objetos de su época dorada, escudos, corazas, máscaras, vajillas de porcelana china y austriaca, estancias de los nobles que un día lo habitaron etc.

Bajando de la misma y una vez atravesado el gran patio mencionado anteriormente, nos encontramos con la puerta de entrada al castillo en cuestión. Cuatro patios más con sus fachadas serigrafiadas nos esperan hasta el final del recorrido. Del patio cuarto al quinto, se construyó una especie de acueducto, para salvar un barranco existente entre ambas construcciones, conocido por el Pláštový más (Puente Capa), desde donde se obtienen unas espectaculares vistas de la ciudad.

El castillo fue ampliado en el siglo XIV, reconstruído en estilo renacentista en el XVI y sufrió cambios a los estilos barrocos y rococos en los siglos XVII y XVIII.

A los pies del castillo nos encontramos con el Puente Lazebnický nos encontramos con el puente que une la parte antigua de la ciudad con la parte del castillo o del Latrán. La apariencia actual data de 1930 aunque ha tenido que ser varias veces restaurado, sobre todo en el año 2002. En el mismo podemos admirar dos esculturas en hierro fundido. Una que representa a San Juan de Nepomuceno y otra de un Crucifijo que pudieran datar de 1835.

Comida en un agradable restaurante, pequeño descanso y de vuelta al coche por las bellísimas calles empedradas por donde antes estuvimos. Una visita que se nos quedó grabada en la retina y que seguramente volveremos a realizar dentro de poco tiempo.
¡¡¡Brzy Český Krumlov!!!