Día de transición. Nos levantamos bastante pronto con objeto de antes de partir de Estrasburgo visitar el Espacio de las Instituciones Europeas como el Parlamento Europeo cuyo patio central nos dejó asombrados, El Consejo de Europa y el Palacio de los Derechos Humanos. Esta pequeña visita casi obligada para quien se acerca a esta ciudad, duró mas o menos una hora por lo que abandonamos Estrasburgo a eso de las diez de la mañana.

La salida más o menos cómoda hasta que llegamos a la frontera con Alemania dentro de la misma ciudad, no hay nada mas que atravesar el puente del río Rhin. Fue a la salida por la N4 cuando nos encontramos con un atasco monumental. Cuando me refiero a la N4 no me refiero a una carretera nacional, sino a una autovía la cual estaba toda patas arriba por cambio del firme hasta la salida a la A5. Gran circulación de camiones pesados con tramos de doble sentido y otros aunque con dos carriles eran tan estrechos que para adelantar a uno de esos monstruos te lo tenías que pensar dos veces.

Paramos a comer y a repostar combustible casi ya llegando a Nürnberg, Nurémberg en castellano, ciudad donde se celebraron entre 1945 y 1946 los famosos juicios en los cuales fueron condenados varios dirigentes nazis.

En Kreuz Waldorf nos desviamos para continuar por la A6 en dirección a Hellbronn hasta Kreuz Altdorf que nos desviamos a la A3 dirección a Passau, preciosa ciudad donde confluyen los ríos Danubio, Eno y Llz. La carretera dejaba de ser autopista y se convertió en una comarcal sumamente estrecha y sinuosa. En este punto no se porque razón el GPS se hizo un pequeño lío y nos obligó a dar unas cuantas vueltas en las cuales siempre aparecíamos en el mismo sitio, hasta que por fin nos aventuramos sin hacerle caso por un camino de cabras hasta que por casualidad dimos con la carretera correcta.

Desde aquí has Lipno Nad Vltavou fueron 90 kilómetros bastante complicados. Continuas curvas algunas de ellas bastante cerradas, subidas y bajadas que a veces ni sabíamos en que país estábamos, si en Alemania o en Austria, tan pronto salíamos de uno como entrábamos en otro.

Serían las cinco de la tarde cuando por fin nos encontrábamos en la recepción del Resort Landal Marina Lipno, lugar donde íbamos a pasar los próximos siete días. Obligado y tedioso registro rellenando una ficha por cada uno de nosotros tres con fotocopias de los DNI correspondientes, pago de 100 euros por uso de algunas de las instalaciones del complejo y otros 20 euros por el WI-FI en el Apartamento durante la semana. WI-FI que por cierto unas veces iba y otra no por la lejanía del servidor. Traslado al apartamento que nos habían asignado, bajada y subida del equipaje hasta el mismo y la consiguiente colocación de todos los pertrechos traidos desde Madrid como latas de conserva, aceite, vinagre, sal etc. así como útiles de baño y por supuesto calzado y ropa personales.

Al terminar ya con todo esto y tener un rato de relax, nos animamos a dar una pequeña vuelta por las orillas del lago que lo teníamos apenas a 50 metros, con numerosas embarcaciones donde observamos que la gente vivía en las mismas. Hacía una tarde fantástica sin frío ni calor, es decir a temperatura ideal y asi continuamos hasta que la noche se nos vino encima. Al final del mismo, una cena a base de bocadillos con el pan comprado en un supermercado cercano y con el fiambre traído desde España, un poco de TV aunque nada especial pues quitando un canal en ingles todos los demás eran o en checo o en holandés, que por cierto a estos últimos parecía que los hubiesen parido, había centenares. Después de unos minutos de charla a la cama pues estábamos los tres bastante cansados.