En cuanto al origen del nombre, aunque algunos autores lo han relacionado con el Marqués de Mejorada, esta hipótesis resulta poco probable, ya que la localidad ya era conocida con anterioridad como Mejorada del Rey cuando pertenecía al realengo. Más verosímil resulta la interpretación propuesta por Jiménez de Gregorio, que vincula el topónimo a un proceso de repoblación castellana, en el que el asentamiento habría sido trasladado a un lugar considerado más seguro o favorable, es decir, “mejorado”, de donde derivaría el nombre de la localidad.
El añadido “del Campo” es posterior y responde a una denominación de carácter descriptivo, habitual en muchos núcleos castellanos, que hace referencia a su emplazamiento en un entorno abierto y agrícola, además de servir para diferenciarla de otras localidades con nombres similares. El paso de «del Rey» a «del Campo» podría interpretarse en este sentido, aunque no existe una explicación concluyente sobre el momento exacto ni las razones precisas de este cambio.
Gentilicio : Campeños/as

El territorio de Mejorada del Campo presenta una notable riqueza arqueológica, favorecida por su situación en el valle del Jarama. En el término municipal se han localizado diversos yacimientos paleolíticos en depósitos cuaternarios del valle, además de fondos de cabaña del Bronce Final, un asentamiento de la Edad del Hierro, dos villas romanas y varios despoblados medievales. Todo ello indica que el lugar estuvo ocupado o frecuentado desde muy antiguo, aunque la continuidad exacta del poblamiento no siempre resulta fácil de precisar.
Algunos autores quisieron ver en Mejorada la antigua “Metturica” romana, hipótesis apoyada en los restos de época romana hallados en el término, aunque sin base definitiva. Más prudente parece pensar que el territorio estuvo integrado en el sistema de explotaciones rurales y vías de comunicación del entorno del Jarama, beneficiado por un medio fértil y bien comunicado.
Durante la Alta Edad Media, y especialmente tras la consolidación de la frontera cristiana al sur del Sistema Central, el lugar fue cobrando interés dentro de las campañas de repoblación castellana. Es en este contexto donde debe situarse el origen más verosímil del núcleo medieval.
Aunque no hay noticias concretas para el Siglo XI, el territorio quedó dentro de la dinámica de reorganización del valle del Jarama tras el avance cristiano sobre Toledo y su entorno. La zona, por su posición estratégica entre Madrid, Alcalá y el curso del Jarama, debía de ser ya un espacio de interés para futuras repoblaciones.
Durante el Siglo XII, la tradición histórica sitúa el origen de Mejorada en el contexto de la donación hecha en 1150 por Alfonso VII al obispo de Segovia, con motivo de una campaña repobladora ligada al castillo de Cervera, situado entre Rivas y Alcalá. Algunos autores, como Colmenares o Méndez Silva, atribuyeron la fundación de la villa a los obispos de Segovia, especialmente a don Juan o a su sucesor Vicente. Aunque no pueda hablarse de una fundación en sentido estricto con total seguridad, sí parece probable que en este siglo se consolidara el núcleo cristiano medieval.
Durante el Siglo XIII, Mejorada fue agregada a los pueblos sometidos a la jurisdicción de Madrid. Ello indica que ya existía como núcleo organizado dentro del sistema territorial castellano y que comenzaba a ocupar una posición definida en la red de villas y aldeas del entorno.
En el Siglo XIV, Mejorada pasó a pertenecer a la Corona, momento en el que, al parecer, tomó el nombre de Mejorada del Rey. Esta denominación refleja su condición de villa de realengo. La etapa estuvo marcada además por las continuas discordias con la vecina Loeches por la delimitación de términos, hasta el punto de que en 1459 hubo que recurrir al arbitraje de altas autoridades eclesiásticas y jurídicas para fijar los aprovechamientos y lindes de la campaña intermedia entre ambos lugares.
El Siglo XV muestra una villa aún modesta, condicionada por los problemas jurisdiccionales con los núcleos vecinos y por la necesidad de consolidar su territorio. No obstante, la población siguió afirmando su posición en un entorno agrícola y de tránsito entre caminos importantes.
En el Siglo XVI, el gran cambio de la centuria vino provocado por el traslado de la Corte a Madrid en 1561. Desde entonces, los pueblos situados a varias leguas de la capital quedaron obligados a contribuir a su abastecimiento, y Mejorada figuró entre ellos. Esta circunstancia la vinculó de forma más estrecha a la nueva centralidad madrileña.
En 1593 Felipe II concedió a Mejorada el título de villa, pero poco después la cedió en señorío a su secretario Francisco González de Heredia y Gante como recompensa por sus servicios. Con ello la localidad dejó de ser de realengo y pasó a integrarse en un régimen señorial, cambio decisivo en su historia posterior.
Durante el Siglo XVII, Mejorada siguió siendo una villa esencialmente agrícola, muy dependiente de las cosechas y castigada por el hambre, los tributos y las malas condiciones económicas generales del reino. Hubo repetidos repartos de pan del pósito en los primeros decenios del siglo, prueba de la precariedad de muchos vecinos.
En 1611 Felipe III vendió las alcabalas (impuesto antiguo sobre ventas) al Marqués de Mejorada, consolidándose así el peso señorial sobre la población. En 1614 se creó el mayorazgo de Mejorada, y el marqués pasó a controlar no solo tributos y rentas, sino también la capilla mayor de la parroquia, las tercias, la casa-palacio levantada junto a la iglesia y una importante extensión de terreno.
La villa, pese a las dificultades, mantuvo una economía agraria activa basada en cereales, olivar y, sobre todo, viñedo. Los vinos de Mejorada gozaron de notable fama, especialmente los de Codonares.
Uno de los hechos más importantes de este siglo fue la construcción de la iglesia parroquial de la Natividad, levantada en 1668 a expensas del tercer señor de la villa. También pertenece a este contexto la capilla de San Fausto, promovida por Gaetano Fernández del Campo y Salvatierra, segundo marqués de Mejorada, para albergar las reliquias del santo cordobés, e inaugurada en 1691. El palacio de los marqueses, situado junto a la parroquia y comunicado con ella mediante un pasadizo sobre la calle del Arco, fue otra de las construcciones principales del momento.
La financiación de estas grandes obras acabó arruinando a los señores de la villa. El señorío fue vendido en pública subasta y pasó en 1672 a Pedro Fernández del Campo y Angulo, que un año después recibió el título de Marqués de Mejorada.
El Siglo XVIII comenzó con nuevas desgracias. En 1706, durante la Guerra de Sucesión, las tropas portuguesas que apoyaban al archiduque Carlos causaron importantes daños en la población y saquearon incluso la iglesia, obligando a los vecinos a abandonar temporalmente la villa. La situación fue tan mala que en 1713 solicitaron a Felipe V exenciones fiscales.
A mediados de siglo el marquesado volvió a la familia Heredia, y en 1787 se creó el título de Conde de Mejorada del Campo. Sin embargo, la villa siguió padeciendo una profunda crisis. Las fuentes de la época, como Tomás López o las descripciones de Lorenzana, insisten en la miseria del lugar y en el abuso ejercido por los señores sobre sus vasallos mediante pleitos, arrendamientos y presiones económicas.
El Catastro de Ensenada muestra en 1757 una población muy reducida: apenas treinta vecinos y cuarenta casas, muchas de ellas amenazando ruina. A finales de siglo la situación seguía siendo precaria, con una economía basada en jornaleros dedicados al cereal y a las hortalizas, mientras el cultivo del viñedo iba retrocediendo.
Urbanísticamente, el casco mantuvo durante el Setecientos la estructura heredada del siglo anterior. El núcleo seguía articulado en torno a la actual Plaza de España, donde se situaban la iglesia, el Ayuntamiento y el palacio del marqués. El trazado se organizaba en función del cruce de caminos entre Arganda, Torrejón, Loeches y Vicálvaro, con un caserío homogéneo de tapial encalado y teja árabe.
Entre las construcciones destacadas del siglo figuran la Casa Pontifical, probablemente usada en origen como tercia pontificia; el conjunto agropecuario de los Marqueses de Hinojares; y el antiguo casino, hoy Centro de la Tercera Edad.
El Siglo XIX comenzó con la entrada de las tropas francesas en 1808, que causaron nuevos atropellos. Poco después llegó uno de los cambios más trascendentales de toda su historia: la abolición de los señoríos por las Cortes de Cádiz entre 1811 y 1812, consolidada en los años inmediatos. Gracias a ello, Mejorada dejó atrás su régimen señorial y pasó a convertirse en un municipio libre, lo que favoreció su recuperación demográfica y económica.
A ello se sumó la reforma territorial de Javier de Burgos de 1833, por la que Mejorada quedó integrada definitivamente en la provincia de Madrid, quedando vinculada al partido judicial de Alcalá de Henares.
A mediados del siglo la población había crecido ya de forma notable. En 1847 contaba con más de quinientos habitantes y 120 casas, y a finales del siglo alcanzaba los 842 habitantes con 261 viviendas. La economía seguía siendo esencialmente agrícola, aunque desde mediados de la centuria aparecieron también hornos de ladrillo, baldosa y teja, que fueron adquiriendo mayor importancia.
Las comunicaciones seguían siendo deficientes. El paso del río Jarama continuó haciéndose mediante barca en el vado de Arrebatacardos, hasta que a finales del siglo se inició, sin concluirse entonces, la construcción de un puente.
Urbanísticamente, el casco aparecía ya totalmente consolidado en la cartografía de 1879, con un trazado bastante ortogonal, formado por calles paralelas de este a oeste y otras transversales norte-sur, articulando manzanas rectangulares de cierto tamaño. La Plaza de la Constitución —hoy de España— seguía siendo el centro institucional, mientras la antigua plazuela del Macario concentraba buena parte del comercio. A finales del siglo comenzaron a levantarse viviendas de carácter más urbano, algunas de estilo neomudéjar.
Durante la primera mitad del Siglo XX, Mejorada continuó creciendo demográficamente. En 1910 tenía ya más de mil habitantes y en 1940 alcanzó 1.839. La economía seguía siendo sobre todo agrícola, combinada con una mínima ganadería y con la existencia de la yeguada del Marqués de Villamejor. Aun así, gran parte de la tierra continuaba en manos de los marqueses de Hinojares, arrendada a los vecinos.
En 1922 se construyó por fin el puente metálico sobre el Jarama, hoy en desuso, sustituyendo el viejo sistema de barca. También tuvo cierta importancia la línea de ferrocarril de vía estrecha construida por la Sociedad Azucarera de Madrid entre La Poveda y Torrejón de Ardoz, que pasaba por Mejorada, aunque su incidencia local fue limitada al tratarse de una línea al servicio de la fábrica.
En el plano urbano, el pueblo mantuvo sus rasgos tradicionales hasta finales del XIX y primeras décadas del XX, cuando se produjeron algunos pequeños ensanches espontáneos y una colonia unifamiliar hacia la salida de Loeches. En 1933, dentro del ideario del GATEPAC, se pensó para la zona del Jarama el proyecto de la “Ciudad Verde del Jarama”, recogido después parcialmente por el Plan Regional de 1939 bajo la idea de crear playas, áreas de ocio y un cinturón de parques aprovechando el arbolado del río. Aquella visión no llegó a transformar decisivamente el núcleo, aunque refleja el interés creciente por el paisaje del Jarama como espacio de esparcimiento popular.
Tras la Guerra Civil, Mejorada quedó integrada en el “Alfoz de la capital” según el plan de 1944, sin que ello tuviera consecuencias especiales inmediatas. En los años cuarenta y cincuenta la población siguió creciendo de forma moderada y comenzaron a realizarse obras de pavimentación, abastecimiento de agua, teléfono y repoblaciones forestales. A mediados de siglo la economía todavía se sostenía sobre la agricultura, aunque ya existían fábricas de conservas vegetales, cerámicas, alfar, molino de piensos, almazara y tahona.
La aprobación en 1963 del Plan General de Ordenación Urbana del Área Metropolitana de Madrid integró a Mejorada en el Corredor del Henares, aunque inicialmente la localidad quedó relativamente al margen de las grandes transformaciones que afectaron a otros municipios más conectados con la capital. Sus deficientes comunicaciones hicieron que durante un tiempo mantuviera mejor su fisonomía rural.
El cambio más importante llegó a partir de los años setenta. En 1971 se aprobó un nuevo plan general municipal y poco después comenzaron a desarrollarse varios planes parciales. El más relevante fue el de Los Olivos, aprobado en 1975, que dio lugar a una gran urbanización de bloques de vivienda colectiva organizada en una amplia malla ortogonal. Otros planes, como Valdecelada, Polígono A, Polígono del Raso o Santa Rosa, afectaron también al desarrollo del municipio.
Desde los años ochenta, Mejorada inició una transformación profunda: dejó de ser un núcleo esencialmente rural para convertirse progresivamente en ciudad dormitorio del área metropolitana madrileña, lo que implicó importantes cambios urbanísticos y sociales.
En los primeros años del siglo XXI, Mejorada del Campo ha continuado su evolución como municipio integrado en el área metropolitana de Madrid, consolidando su carácter residencial. El crecimiento urbano iniciado en las décadas finales del siglo XX ha dado lugar a la ampliación del casco y a la coexistencia entre el núcleo histórico y las nuevas áreas urbanizadas.
El municipio ha experimentado mejoras en infraestructuras, equipamientos y servicios, al tiempo que se ha ido reforzando su conexión funcional con el entorno del Corredor del Henares. No obstante, este desarrollo también ha supuesto una transformación de su fisonomía tradicional, cada vez más integrada en la dinámica metropolitana.
A pesar de estos cambios, el casco antiguo conserva aún parte de su trazado histórico y de su estructura original, manteniendo la huella de su pasado como pequeña villa agrícola vinculada al valle del Jarama.

Lo primero que visité en Mejorada del Campo, no porque sea lo más o menos importante, sino porque es lo primero que se presenta a la vista si se llega a esta localidad desde Madrid por la R-3, fue la Catedral de Justo Gallego.
Se trata de una construcción levantada por un solo hombre, Justo Gallego Martínez, de origen labrador y sin conocimientos de arquitectura. Justo Gallego fue expulsado, por estar enfermo de tuberculosis, del monasterio cisterciense de Santa María de Huerta. Tras su curación, comenzó esta obra como agradecimiento a Dios y a la Virgen. Para ello, se valió de la venta de varias tierras propiedad de su familia y utilizó una de ellas, con una extensión de 8.000 m², para levantar el templo.
La obra comenzó en 1963 y fue realizada con sus propias manos, con ayudas desinteresadas de amistades, con otros trabajos que en ocasiones pagaba, y con materiales desechados o donados por empresas. Es de destacar que buena parte de los materiales empleados proceden de productos reciclados. Como curiosidad, se dice que la obra no cuenta con planos ni proyecto oficial, por lo que desde febrero de 2026 permanece cerrado su interior por el Ayuntamiento de la localidad, pendiente de que la actual propietaria, la organización Mensajeros de la Paz, a la que Justo la donó antes de su fallecimiento a los 96 años, obtenga el correspondiente proyecto del Colegio Oficial de Arquitectos.
El interior presenta planta basilical, con tres naves cubiertas con bóvedas de medio cañón, siendo la central más ancha que las laterales. En la parte central del templo se sitúa la cúpula sobre pechinas.
Por desgracia, no pude acceder al interior, aunque sí pude tomar algunas fotografías desde la entrada, vigilada por dos personas jóvenes totalmente amables y educadas.
Localización: Calle de Antonio Gaudí, 10, a corta distancia de la carretera M-208 y parada de las líneas de autobuses 340 y 341.
Desde la catedral mencionada, nos dirigimos por el paseo que forma la Calle de Miguel Hernández hasta la Calle de la Comunidad de Madrid, donde giraremos a la izquierda para llegar a la Plaza del Progreso, donde se encuentra el actual Ayuntamiento, construcción reciente y sin especial interés arquitectónico, cuya imagen se incluye únicamente como referencia del edificio, a diferencia de otros municipios donde sí forma parte del recorrido.
Cruzamos la plaza mencionada para girar a la derecha por la Calle del Doctor Gonzalo Sierra hasta llegar a la Calle Mayor, donde giramos a la izquierda hasta encontrarnos con la Plaza de España, centro neurálgico de la localidad, donde se encuentra la Antigua Casa Consistorial.
Se trata de un edificio de carácter sencillo, probablemente levantado en la década de 1950, que durante años albergó las dependencias municipales. Presenta una construcción a base de fábrica de ladrillo combinada con paramentos enfoscados y pintados, siguiendo una composición simétrica en su fachada principal, con acceso central y vanos dispuestos de manera ordenada.
La cubierta es a dos aguas, con teja cerámica, y el conjunto responde a una arquitectura funcional, sin elementos decorativos destacados, propia de este tipo de edificaciones de carácter administrativo levantadas en el ámbito rural durante mediados del siglo XX.
En la Plaza de España, frente al antiguo ayuntamiento, se encuentra esta antigua casa pontifical, que seguramente formó parte del conjunto de casas vinculadas al palacio de los marqueses de Mejorada. Se trata de una construcción de dos plantas, datable en el siglo XVIII, cuyo acceso se efectúa por la fachada de la Plaza de España. En esta fachada pueden apreciarse, en la planta superior, la balconada y dos huecos ciegos recercados con ladrillo y adintelados con sardinel del mismo material, al igual que el hueco de salida a la balconada. Hay que tener en cuenta que la distribución actual de huecos ha sido alterada con el paso de los años.
En la fotografía se puede ver la fachada de la Calle de la Constitución, en la que se aprecia cómo el ladrillo visto es el principal componente del muro, con huecos cerrados adintelados con sardinel. En el centro de la parte alta aparece un hueco cuadrado cerrado con un óculo igualmente cegado y recercado de ladrillo. Esta fachada se ve alterada por las ventanas abiertas más recientemente.
Casi haciendo esquina con la Plaza de España, se encuentra la Iglesia Parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, uno de los edificios históricos de la localidad, junto con la Capilla de San Fausto, anexa a ella.
Sobre la fecha de su construcción existen dos versiones: una que apunta al siglo XVI y otra al siglo XVII. Sus muros están levantados con cajones de mampostería y verdugadas de ladrillo, material que también se emplea en los contrafuertes. La portada de acceso fue destruida y reconstruida en 1909, siendo restaurada posteriormente en los años 50 del siglo XX. Presenta un arco de medio punto con dovelas de cantería y, sobre la misma, se sitúa un óculo.
El interior, con planta de cruz latina y una sola nave, se presenta casi exento de decoración, con el presbiterio separado de la nave mediante un arco de medio punto. El coro se encuentra en alto, a los pies del templo, protegido por una balaustrada de madera, material que se emplea igualmente en la techumbre de la nave. El crucero se encuentra rematado por una cúpula de media naranja, sobre pechinas con escudos, existiendo una galería en alto, en el lado de la epístola, donde se colocaba la marquesa para oír misa.
Adosada a la iglesia, se encuentra la Capilla de San Fausto, a la cual se accede mediante un pequeño pórtico existente en el lado de la epístola. Fue proyectada por Matías Román en 1688, fecha en la que comenzaron las obras, y quedó oficialmente inaugurada el 3 de octubre de 1691. Fue mandada construir por el segundo marqués de Mejorada del Campo, Pedro Gaetano Fernández, con una triple función: capilla-relicario para guardar los restos del santo, capilla funeraria para enterrar a los Señores de Mejorada y oratorio privado para señores y criados.
En el centro de la misma se sitúa el altar baldaquinado, con forma de pirámide escalonada, donde se encuentran los restos del santo. El mencionado altar es totalmente de mármol, con incrustaciones de alabastro.
La capilla se encuentra cubierta por una cúpula de media naranja con tambor y linterna, que se apoya en un conjunto de dobles ménsulas pareadas. Estas descansan, a su vez, sobre cuatro grandes pechinas truncadas, que se prolongan a lo largo de cuatro machones achaflanados. En dichos machones se forman los arcos donde se encuentran las bóvedas de horno, situándose en ellos dos hornacinas consecutivas, cubiertas por bóvedas de concha, donde están ubicadas varias estatuas de mármol.
Seguimos bajando por la Avenida de la Constitución hasta llegar a la confluencia con la Travesía del Jubilado, donde se encuentra el edificio conocido como La Justiciera. La ficha del COAM lo recoge como antiguo Hogar del Jubilado, aunque en la actualidad un cartel lo identifica como Casa de la Mujer. Se trata de una construcción posiblemente datable en el siglo XVIII, rehabilitada en fechas recientes para uso público.
El inmueble presenta planta rectangular y dos alturas, con tres fachadas, una de ellas orientada hacia un pequeño espacio entre el edificio y un bloque de viviendas posterior. Sus alzados se rematan con una cornisa corrida y la fachada principal queda coronada por un frontón con pequeño óculo central.
La composición de la fachada principal es simétrica, con un gran balcón sobre la puerta de acceso y dos pequeños balcones laterales en la planta superior, mientras que en la planta baja se abren ventanas siguiendo una disposición similar. Los paramentos aparecen revocados en color ocre, con despiece de sillares, y la cubierta es de teja árabe a dos aguas.
Su fachada lateral de la Avenida de la Constitución mantiene una organización similar, con balcones de forja en la planta superior y ventanas enrejadas en la planta baja.
Desde esta última visita retornamos hasta donde estaba estacionado el coche para dirigirnos hasta el puente de hierro sobre el río Jarama. Para ello retrocedemos hasta la Calle de la Iglesia, donde giramos a la derecha. Continuamos por ella hasta llegar a la Calle de la Virgen de la Soledad, donde de nuevo giramos a la derecha, hasta alcanzar la Calle Antonio Gaudí. Allí giramos a la izquierda y seguimos hasta el lugar donde habíamos dejado el vehículo.
El puente de hierro sobre el río Jarama se encuentra en la carretera que une San Fernando de Henares con Mejorada del Campo, en un tramo que actualmente está fuera de uso. Según la ficha del COAM, se trata de un puente metálico de unos 80 metros de longitud, formado por tres tramos: los laterales con vigas rectas de celosía y el central mediante un arco parabólico de unos 56,50 metros de luz.
Su estructura está realizada con perfiles de acero y uniones roblonadas, mientras que las pilas y estribos son de sillería caliza. La construcción fue llevada a cabo por la Sociedad Anónima Fábrica de Mieres, especializada en estructuras metálicas, bajo la dirección del ingeniero jefe Matías Ibrán y de los ingenieros Gaspar Viedma y César Conti.
En el cauce del río pueden verse restos de una pila perteneciente a un puente anterior, comenzado hacia 1895 para sustituir la antigua barca del vado de «Arrebatacardos». Aquel proyecto no llegó a finalizarse y, según el COAM, en 1919 solo se habían ejecutado las dos pilas y parte del tablero. Es posible que algunos de sus elementos fueran aprovechados después para el montaje del puente metálico actual.
Localización aparcamiento: 40°23'52"N 3°30'22"W

Fuentes: Folletos Comunidad de Madrid, WEB Ayuntamiento,COAM, ChatGPT y Paneles explicativos
