La Isla de Oléron es la segunda isla más extensa de la Francia metropolitana, después de Córcega. Tiene unas dimensiones aproximadas de 30 kilómetros de largo por 8 de ancho y está unida al continente mediante un puente de 2.862 metros, inaugurado en 1966. Su principal localidad y centro administrativo es Saint-Pierre-d'Oléron.
La isla estuvo habitada desde tiempos antiguos y, debido a su posición estratégica frente a la costa atlántica, fue disputada durante siglos por franceses e ingleses, cambiando varias veces de dominio hasta quedar definitivamente vinculada a Francia a mediados del Siglo XV. Más tarde, las luchas religiosas entre católicos y protestantes volvieron a alterar su tranquilidad, especialmente durante los conflictos relacionados con la cercana ciudad de La Rochelle. La situación se estabilizó en 1628, tras la toma de aquella ciudad por las tropas del cardenal Richelieu.
Su posición junto a los pasos marítimos que conducían hacia Rochefort convirtió posteriormente a Oléron en un importante punto defensivo. Fortificaciones como la ciudadela de Le Château-d'Oléron, junto con otras construcciones militares levantadas en la costa y en el mar, protegieron el acceso al arsenal real. Durante siglos, la pesca, la producción de sal y, especialmente, el cultivo de ostras marcaron la economía de la isla, actividades a las que se añadió posteriormente el turismo.
Hasta 1966, la comunicación con el continente se realizaba principalmente mediante embarcaciones. La inauguración del gran viaducto facilitó considerablemente el acceso y favoreció el desarrollo turístico, aunque Oléron todavía conserva extensas playas, bosques, marismas, pequeños puertos y un destacado patrimonio marítimo y militar.
Después de cruzar el puente que une la Isla de Oléron con el continente, nos dirigimos a Saint-Pierre-d'Oléron, principal localidad y centro administrativo de la isla. Estacionamos el coche en la Place Gambetta, donde, además del Ayuntamiento y la Oficina de Turismo, se encuentra un magnífico templete, denominado en Francia kiosque à musique o quiosco de música.
La moda de construir quioscos de música comenzó a extenderse por Francia a mediados del Siglo XIX. En 1899, el señor Martin, presidente de la banda de música de Saint-Pierre-d'Oléron, solicitó al municipio que autorizara la construcción de uno de ellos.
El Ayuntamiento decidió instalarlo en la Place Gambetta y se comprometió a devolver al presidente de la banda el dinero que este había adelantado para financiar la obra. El quiosco fue construido a comienzos del Siglo XX y, según consta en el panel informativo, tuvo un coste de 1.250 francos.
Los domingos por la tarde o por la noche era habitual reunirse alrededor del quiosco para escuchar las actuaciones de la banda filarmónica o de algún grupo folclórico.
Restaurado en varias ocasiones, el templete recibió una atención especial durante las obras de remodelación de la Place Gambetta realizadas en 2018.
Paseando por la Place Gambetta, casi junto al Ayuntamiento, nos llamó la atención una puerta abierta que conducía a un patio. Y no se trataba de un patio cualquiera.
Este recinto sirvió en su día como acceso al primer colegio público de niños de Saint-Pierre-d'Oléron. Cuando el edificio fue considerado insalubre, se construyó un nuevo centro escolar frente a la Linterna de los Muertos.
Posteriormente, la antigua escuela fue reformada para albergar el colegio de niñas. En la década de 1950 llegó a contar con siete clases de aproximadamente treinta y cinco alumnas cada una.
Bajo la galería cubierta se encontraban los aseos y el almacén de carbón utilizado para alimentar las estufas de las aulas. Este espacio servía también como patio de recreo durante los días de lluvia. Cuando el tiempo lo permitía, los alumnos podían utilizar una parte de la Place Gambetta, delimitada mediante una cuerda.
Durante las décadas de 1960 y 1970, después de construirse el nuevo colegio de niñas, una parte del antiguo edificio se destinó a comedor escolar. En la actualidad, el conjunto alberga diversas dependencias municipales, entre ellas oficinas del Ayuntamiento, la sala del consejo y el salón de bodas.
A escasa distancia de la Place Gambetta se encuentra la Iglesia de San Pedro —Église Saint-Pierre—, un edificio de grandes dimensiones cuya arquitectura es el resultado de sucesivas reconstrucciones y ampliaciones realizadas a lo largo de varios siglos.
La construcción del templo primitivo comenzó en el Siglo XII, aunque apenas se conservan algunos restos integrados en el brazo norte del crucero. La iglesia sufrió graves daños durante las guerras de Religión, cuando fue saqueada y parcialmente destruida, al igual que otros templos de la Isla de Oléron.
Durante el Siglo XVII se llevó a cabo una importante reconstrucción siguiendo el estilo monumental de la Contrarreforma, utilizado por la Iglesia católica para recuperar su influencia entre la población. De esta etapa procede buena parte de la fachada occidental, decorada con pilastras, volutas, frisos y guirnaldas florales.
El elemento más destacado del exterior es su elevado campanario, construido en 1776 por Jean Denis hijo, arquitecto originario de Cognac. La torre, de planta octogonal, fue pintada de blanco para servir también como referencia visual a los navegantes, aunque actualmente presenta un marcado tono grisáceo. Alcanza aproximadamente 40 metros sobre el nivel del mar y dispone, a 32 metros de altura, de una plataforma desde la que puede contemplarse gran parte de la isla y del litoral cercano.
Durante el Siglo XIX se realizó una nueva campaña de ampliación dirigida por el arquitecto diocesano Antoine Brossard. La incorporación de las naves laterales permitió duplicar la capacidad del edificio y dio lugar a la compleja mezcla de estilos barroco, clásico y neogótico que hoy caracteriza al templo.
El interior presenta planta de cruz latina y tres naves separadas por grandes arcos apuntados que descansan sobre columnas y pilares. La nave central está dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas ojivales, salvo el más próximo a la cabecera, donde aparece una cubierta de madera.
La cabecera es rectangular y conserva sus muros de piedra vista. Tanto esta zona como el crucero se cubren mediante una armadura de madera cuya forma recuerda el casco invertido de un barco, una solución especialmente apropiada en una iglesia situada en una isla estrechamente vinculada al mar.
El muro del fondo carece de ventanas y está presidido por una imagen de Cristo crucificado de inspiración barroca. A ambos lados se abren capillas y altares secundarios, algunos de ellos enmarcados por arcos decorados y vidrieras de vivos colores.
A los pies del templo se encuentra la tribuna del órgano, protegida por una elegante barandilla de hierro forjado del Siglo XVIII, adornada con liras, motivos florales y formas vegetales. Tanto la tribuna como el órgano están inscritos como monumentos históricos.
La iglesia conserva además varias capillas laterales, numerosas pinturas, reliquarios, objetos litúrgicos y una reproducción del sepulcro de Leonor de Aquitania, quien concedió en 1199 una carta comunal y diversos privilegios a los habitantes de la isla.
Una de las capillas más interesantes es la dedicada a la Virgen, decorada con pinturas de Nicolas Greschny, artista de origen estonio. Sus composiciones, inspiradas en los iconos ortodoxos, representan escenas religiosas junto a paisajes y episodios de la vida cotidiana de Oléron.
A pocos metros de la iglesia anteriormente mencionada, en la Place Camille Mémain, se encuentra la linterna de los muertos o Lanterne des Morts, uno de los monumentos más singulares de Saint-Pierre-d'Oléron.
Este monumento funerario fue levantado en el Siglo XII, en el centro de lo que entonces era el cementerio parroquial, hoy transformado en plaza pública. Se trata de una de las linternas de los muertos más conocidas del departamento de Charente-Maritime, junto con la de Fenioux, y constituye además uno de los mejores ejemplos conservados de este tipo de construcciones en el oeste de Francia.
Las linternas de los muertos son pequeños monumentos levantados tradicionalmente en el interior de los cementerios, cuya función más aceptada era servir como faro o señal luminosa vinculada al culto de los difuntos. En lo alto de estas torres se encendía antiguamente una luz que recordaba a los fallecidos y señalaba simbólicamente el camposanto.
La de Saint-Pierre-d'Oléron destaca especialmente por sus dimensiones, muy superiores a las habituales en este tipo de construcciones. La torre se eleva 23,40 metros, y si se tiene en cuenta el basamento sobre el que se asienta, alcanza casi los 25 metros, cuando muchas otras linternas similares apenas miden entre 6 y 10 metros.
Arquitectónicamente presenta planta octogonal y una marcada verticalidad, que permite relacionarla con el llamado estilo Plantagenet o gótico angevino. En su parte inferior se aprecian haces de columnillas rematadas por capiteles, que forman una sucesión de arquerías ligeramente apuntadas. El conjunto se remata con un pequeño cuerpo superior o linternón coronado por una aguja de piedra.
Una pequeña puerta da acceso a una escalera de caracol, actualmente no visitable, que conduce hasta la parte alta, donde ardía antiguamente la llama del recuerdo. El montículo sobre el que se levanta la torre corresponde al antiguo osario del cementerio, hoy ya desaparecido como tal.
La linterna fue clasificada como Monumento Histórico el 12 de julio de 1886. Desde entonces ha sido objeto de varias restauraciones, entre ellas las efectuadas en 1906 y en 1995, que han permitido conservar este notable testimonio de la arquitectura funeraria medieval.
Desde Saint-Pierre-d'Oléron nos dirigimos por la carretera D734 durante unos 16 kilómetros, hasta llegar al Faro de Chassiron. Después de dejar el coche en un aparcamiento de pago, tuvimos que caminar unos trescientos metros hasta alcanzar el pie del faro.
El actual faro fue construido entre 1834 y 1836 con piedra de Crazannes y granito de Vendée. Tiene una altura de 46 metros y 18 metros de diámetro, y para alcanzar su parte superior es necesario subir una escalera de 224 peldaños. Su característica decoración está formada por tres franjas negras y tres blancas.
Sin embargo, este no fue el primer faro levantado en el lugar. En 1685, a petición de Colbert, se construyó una primera torre de unos 23,80 metros de altura con la finalidad de señalar la entrada del Pertuis d'Antioche y guiar a los barcos que se dirigían hacia el estuario del río Charente y el arsenal militar de Rochefort.
Con el aumento del tráfico marítimo, la modernización de los sistemas de navegación y el progresivo retroceso del acantilado, aquella primera construcción dejó de resultar suficiente. Por este motivo se levantó el faro actual, cuya posición estratégica permite advertir a los navegantes de la proximidad de la costa y de los peligrosos bancos de rocas existentes en el Pertuis d'Antioche.
En un principio, el faro era completamente blanco. Las franjas negras se añadieron en 1926 para hacerlo más visible y, sobre todo, evitar que los navegantes lo confundieran con el cercano Faro de las Ballenas, situado en la Isla de Ré.
Su sistema óptico, formado por ocho paneles lenticulares, fue electrificado en 1930. Actualmente utiliza una lámpara de halogenuros metálicos de 250 W, emitiendo un destello blanco cada diez segundos. Según los datos consultados, su luz alcanza aproximadamente 35 kilómetros durante el día y 52 kilómetros durante la noche.
El último farero abandonó el Faro de Chassiron en 1998. Desde entonces funciona de manera totalmente automática y es controlado por el servicio de Faros y Balizas de La Rochelle.
A unos cuantos metros, a espaldas del faro y en dirección al mar, se encuentran los restos de unas antiguas esclusas de pesca, construidas mediante muros de piedra seca y utilizadas durante siglos por los habitantes de la isla.
Estas construcciones, cuyo origen se remonta a la Edad Media, aprovechaban el movimiento de las mareas para capturar peces. Durante la pleamar quedaban completamente cubiertas por el agua y, al retirarse el mar durante la bajamar, los peces quedaban atrapados en su interior gracias a unas aberturas provistas de rejillas que permitían salir al agua pero impedían escapar a las capturas.
Según el panel informativo, en 1853 llegaron a existir 237 esclusas de pesca alrededor de la Isla de Oléron, mientras que actualmente únicamente permanecen en funcionamiento unas 17. Hasta mediados del Siglo XX constituyeron una importante fuente de alimento para la población isleña.
Los muros, levantados únicamente mediante la colocación de piedras sin utilizar mortero, debían ser extraordinariamente resistentes, ya que durante los temporales podían soportar impactos equivalentes a unas 20 toneladas por metro cuadrado. Su construcción y mantenimiento requerían una técnica especializada que fue transmitiéndose de generación en generación.
En la actualidad, estas estructuras forman parte del patrimonio marítimo tradicional de las islas de Charente y las que todavía permanecen activas continúan siendo mantenidas por sus propietarios.
Desde el faro anterior volvemos por la D734 hasta Saint-Denis-d'Oléron y nos dirigimos a su playa de Soubregeon, con la intención de contemplar el Fort Boyard desde la menor distancia posible.
La idea de construir una fortificación en este lugar surgió ya en el Siglo XVII, cuando se buscaba reforzar la defensa marítima del arsenal de Rochefort. Sin embargo, levantar una fortaleza sobre el banco de arena de Boyard resultaba técnicamente muy complicado y el proyecto fue aplazado durante décadas.
Las obras comenzaron finalmente bajo Napoleón Bonaparte, a comienzos del Siglo XIX, aunque los problemas técnicos, económicos y militares provocaron largas interrupciones. El fuerte no quedó definitivamente terminado hasta 1866, cuando los avances de la artillería habían reducido considerablemente la utilidad estratégica para la que había sido concebido.
Arquitectónicamente presenta una característica planta ovalada, semejante a un gran navío de piedra varado en medio del mar. Mide aproximadamente 68 metros de largo por 31 de ancho y alcanza unos 29 metros de altura. Sus gruesos muros de piedra se distribuyen alrededor de un patio interior, con varios niveles de dependencias y numerosas aberturas destinadas originalmente a alojar piezas de artillería.
Su misión era cerrar el espacio existente entre las defensas de las islas de Aix y Oléron, protegiendo así el acceso marítimo hacia el estuario de la Charente y el arsenal de Rochefort. Tras perder su función militar, el edificio tuvo diferentes usos y terminó alcanzando fama internacional gracias al programa televisivo Fort Boyard.
Con esta última visita y siendo conscientes de que nos hemos dejado muchos rincones interesantes sin ver, nos despedimos de la Isla de Oléron, a la que posiblemente volvamos.
![]() Saint-Pierre-d'Oléron País: Francia Región: Nueva Aquitania Departamento: Charente-Maritime Distrito: Rochefort Superficie de la isla: 175 km² Moneda: Euro Coordenadas GPS : Latitud: 45°56'34"N Longitud: 1°18'26"W Google Maps: 45.942778, -1.307222 Oficina de TurismoPl. GambettaTfno. : +33 546 85 65 23 17310 Saint-Pierre-d'Oléron |
