Périgueux es la capital histórica del Périgord y una ciudad con más de dos mil años de historia. Sus orígenes se remontan a la antigua Vesunna, capital romana del pueblo de los pétrocoros, que se desarrolló junto al río Isle y llegó a contar con importantes edificios públicos y residencias. En el Siglo III, ante la inestabilidad del Imperio romano, parte de la ciudad quedó protegida tras una nueva muralla construida reutilizando materiales procedentes de antiguos monumentos.
A partir aproximadamente del Siglo X surgió otro núcleo urbano alrededor del santuario dedicado a Saint-Front, situado sobre una colina y frecuentado por peregrinos. Con el paso del tiempo este asentamiento medieval fue creciendo hasta convertirse en uno de los principales centros religiosos y comerciales del Périgord.
Durante la Edad Media y la Edad Moderna, Périgueux continuó desarrollándose como importante centro comercial y administrativo. De sus distintas etapas históricas conserva numerosos testimonios, desde restos galorromanos como la Torre de Vésone hasta edificios medievales y renacentistas del casco histórico.
En la actualidad, Périgueux es la capital del departamento de Dordoña y posee un importante patrimonio histórico, cuyo monumento más representativo es la Catedral de Saint-Front, caracterizada por sus cinco grandes cúpulas. La ciudad pertenece desde 1987 a la red francesa de Villes et Pays d'art et d'histoire.
Salimos de Aubeterre-sur-Dronne a media tarde con objeto de recorrer los aproximadamente 53 km que nos separaban de Périgueux, donde teníamos reservado el hotel con un único objetivo: visitar la Catedral de Saint-Front. A pesar de los pocos kilómetros, el recorrido duró algo más de una hora. La carretera D710 se encontraba perfectamente asfaltada; sin embargo, tenía bastantes curvas y continuas señales de límite de velocidad a 70 km/h, que conviene respetar escrupulosamente dada la existencia de numerosos radares, algunos de ellos de tramo. La llegada se produjo todavía con bastante luz, lo que nos permitió registrarnos en el hotel, dejar el equipaje, acercarnos hasta la catedral y cenar posteriormente en uno de los numerosos restaurantes existentes en las calles adyacentes. Pero no podía ser todo perfecto: para no variar, la fachada principal se encontraba cubierta por andamios y, además, a aquellas horas el templo ya estaba cerrado.
La Catedral de Saint-Front constituye uno de los monumentos más singulares de Périgueux. El edificio actual fue levantado fundamentalmente entre 1125 y 1150 y presenta una poco habitual planta de cruz griega, formada por cinco tramos cuadrados cubiertos por otras tantas grandes cúpulas sobre pechinas. Inicialmente fue iglesia abacial y posteriormente colegiata, convirtiéndose en catedral en 1669. Su arquitectura, muy diferente de la de las grandes catedrales góticas francesas, recuerda a modelos bizantinos y ha sido comparada tradicionalmente con la basílica de San Marcos de Venecia. En el Siglo XIX, debido al grave deterioro que presentaba, fue objeto de una profunda restauración que configuró en buena medida la imagen que contemplamos actualmente.
Los orígenes del templo se remontan a un antiguo santuario dedicado a Saint Front, alrededor del cual se desarrolló posteriormente un monasterio. A finales del Siglo X, el obispo Frotaire impulsó la construcción de una nueva iglesia abacial, consagrada en 1047 y convertida en importante lugar de peregrinación por conservar las reliquias del santo. En 1120, un gran incendio destruyó buena parte del monasterio y del barrio de Puy-Saint-Front, tras lo cual se inició la construcción de una nueva iglesia, levantada durante el Siglo XII y concebida con la singular estructura de cinco cúpulas que caracteriza al edificio. Durante la Edad Media el santuario continuó recibiendo numerosos peregrinos, favoreciendo el crecimiento del núcleo urbano que se había formado a su alrededor.
En el Siglo XIX la catedral presentaba un importante estado de deterioro. Las filtraciones de agua habían obligado ya en 1770 a cubrir las cúpulas con una estructura de madera y pizarra, ocultándolas desde el exterior. Tras ser declarada Monumento Histórico en 1840, se emprendió una profunda restauración dirigida desde 1852 por el arquitecto Paul Abadie. Ante el mal estado de las estructuras, las cinco cúpulas fueron desmontadas y reconstruidas, elevándose sus perfiles y añadiéndose los característicos lanternones que hoy coronan el edificio. Abadie buscó además reforzar la unidad románica y el carácter romano-bizantino de la catedral, por lo que su intervención modificó considerablemente su silueta medieval y determinó en buena medida el aspecto con el que ha llegado hasta nuestros días.
El interior mantiene la singularidad que ya se aprecia desde el exterior. Los enormes pilares y grandes arcos delimitan los distintos espacios cubiertos por cúpulas, mientras que la disposición en cruz griega concentra la atención en la zona central del templo.
La ausencia de una larga nave longitudinal, habitual en muchas catedrales, hace que la percepción del espacio resulte especialmente amplia y diferente.
En la cabecera destaca el monumental retablo del altar mayor, realizado en madera tallada entre 1652 y 1669 y atribuido al escultor de Rouen Matthieu Le Pilleux. El conjunto no perteneció originalmente a Saint-Front, sino que procede de la antigua iglesia de Saint-Étienne-de-la-Cité, desde donde fue trasladado posteriormente a la catedral. El tabernáculo corresponde igualmente al Siglo XVII, mientras que el altar fue probablemente renovado durante el Siglo XVIII.
El retablo destaca por la abundancia de su decoración escultórica, con columnas salomónicas, relieves y figuras distribuidas por todo el conjunto, cuyo tono oscuro contrasta notablemente con la piedra clara que caracteriza buena parte del interior de la catedral.
Entre los elementos más llamativos del interior destacan las grandes lámparas de bronce dorado, diseñadas durante la restauración del Siglo XIX dirigida por Paul Abadie. Suspendidas de las altas bóvedas y cúpulas, contribuyen de forma notable a la monumentalidad del interior y contrastan con la sobriedad de la piedra. La gran lámpara situada en la zona central fue concebida como una representación simbólica de la Jerusalén celestial.
Entre las piezas más destacadas del interior se encuentra el altar de Vauclaire, realizado en mármol policromado entre 1761 y 1762 por el escultor italiano Contestabile. Fue encargado originalmente para la Cartuja de Vauclaire, situada en Montpon-Ménestérol, y trasladado posteriormente a la Catedral de Saint-Front.
El conjunto presenta un altar de formas curvas, decorado con mármoles de diferentes tonalidades, un tabernáculo central y dos ángeles adoradores situados en sus extremos, constituyendo una de las piezas más sobresalientes del mobiliario del templo.
También pertenecen a las intervenciones realizadas durante el Siglo XIX el sepulcro del obispo Georges-Massonnais, diseñado por Paul Abadie y realizado hacia 1862-1863, así como buena parte de las vidrieras que iluminan el templo, obra principalmente de los maestros vidrieros Alfred Gérente y Édouard Didron.
Del mismo periodo son las fuentes bautismales, diseñadas igualmente por Paul Abadie. La cuba, sostenida sobre un soporte central y pequeñas columnas, presenta una rica decoración escultórica con escenas religiosas, motivos vegetales y figuras fantásticas.
Junto a la catedral se conserva el claustro, testimonio del antiguo monasterio existente alrededor de Saint-Front. Sus galerías presentan arcadas de estilo románico en los lados norte y este y gótico en los lados sur y oeste, mientras que las bóvedas de crucería fueron incorporadas durante los Siglos XIV y XV. La galería oriental comunica con la sala capitular, uno de los escasos restos conservados de los antiguos edificios conventuales.
Durante nuestra visita el acceso al claustro se encontraba cerrado, por lo que únicamente pudimos contemplarlo y fotografiarlo desde el exterior.
La catedral dispone igualmente de varias criptas situadas bajo el coro y diferentes zonas del transepto; sin embargo, durante nuestra visita permanecían cerradas al público, por lo que no pudimos acceder a ellas.
Terminada la visita a la catedral, dimos por concluida nuestra estancia en Périgueux, sabedores de que, por desgracia, dejábamos a nuestras espaldas numerosos rincones por conocer. Sin embargo, nuestro único objetivo había sido visitar la Catedral de Saint-Front, y eso lo habíamos conseguido. Quizás algún día volvamos para recorrer con mayor detenimiento su casco antiguo.
Desde aquí, y sin comer, cosa que haríamos durante el camino, emprendimos la marcha hacia Saint-Jean-de-Luz, con 334 km por delante y pasando por Burdeos, cuya ronda de circulación puede resultar temible debido al denso tráfico que soporta.
Han sido nueve días de viaje por una de las regiones más bellas de Francia, recorriendo ciudades, pueblos e islas que nos han dejado un magnífico recuerdo.
![]() Périgueux Pais: Francia Región: Nueva Aquitania Departamento: Dordoña Distrito: Périgueux Superficie: 9,82 km² Moneda: Euro Coordenadas GPS : Latitud: 45°11'01"N Longitud: 0°43'22"E Google Maps: 45.183611, 0.722778 Oficina de Turismo9bis Pl. du CodercTfno. : +33 553 02 80 22 24000 Périgueux |
