Esta mañana nos tocaba madrugar un poco, teníamos que hacer el equipaje, el check-out y partir en dirección a Stonehenge que se encuentra apenas 16 kms. de Salisbury, donde llegamos en apenas media hora.

En realidad teníamos mala suerte ya que el dia se levantó amenazante de lluvia. A nuestra llegada unos grandes parkings nos esperaban con medio centenar de autobuses vomitando turistas por sus puertas que llenaron rápidamente el vestibulo del edificio donde se adquieren las entradas. Por suerte iban con las entradas ya adquiridas por lo que la cola para comprarlas no era la que suponíamos, aunque nos supuso una espera de 15 minutos. Terminada esta visita continuaríamos hasta Edimburgo.


El cielo continuaba amenazante mientras no íbamos acercando al monumento y el número de visitantes iba creciendo, lo cual implicaba que obtener un lugar más o menos aceptable para sacar alguna foto era bastante difícil. No tardó mucho en aparecer una fina lluvia y los paraguas se empezaron a usar entorpeciendo aun más la visión y haciendo que tuviese que usar el teleobjetivo.

Según los últimos estudios realizados con la técnica del carbono 14, el monumento de la edad de hiero para tomar la forma que se ve en la actualidad tuvo que pasar tres fases.

La primera entre los años 3.000 a.C. y 2.500 a.C. el monolito exterior fue tomando forma. La segunda alrededor del año 2.500 a.C. que se crean los dos círculos concéntricos con las famosas piedras azules y una tercera hacia el año 2.000 a.C. nos llevaría hasta los años 1.600 a.C. o 1.500 a.C. cuando se colocan las Piedras Sarsen unidas con dinteles de los que solo quedan siete.

Entre estas piedras se encuentran la Hell Stone (fot0grafía) y la Stone16 que se encuentran fuera del círculo. La primera establece el solsticio de verano y la segunda el solsticio de invierno cuando el sol incide directamente en una piedra o en otra.

Sinceramente esperaba más de este lugar marchándome del mismo defraudado. Dentro de mi escaso o nulo conocmiento de la materia, me gustaron mucho más los yacimientos de Kilmartin en Escocia o los de Carnac en Francia.