Último día en Praga y en la República Checa. Esa mañana, a pesar de encontrarnos bastante cansados por el palizón del día anterior, nos levantamos temprano y, después de desayunar, nos dispusimos a encarar seguramente una jornada más movida que la anterior.
Bajamos a una parada de tranvías distinta, pero bastante cercana, para tomar el señalado con el número 17, que nos llevaría en apenas diez minutos a los pies del castillo, en el conjunto del Senado Checo. Esto lo averiguamos después, porque sinceramente no teníamos la más mínima noción de dónde nos encontrábamos. Sin embargo, siguiendo a un grupo de turistas, llegamos hasta la entrada al edificio.
De este conjunto de construcciones, tan solo reseñar que posee unos preciosos jardines y que desde el mismo la vista del Castillo es espectacular. Dejando atrás este lugar, nos encontramos con unas poderosas escaleras que, aunque no muy pronunciadas, sí bastante largas, acaban con las piernas de cualquiera. Estas nos llevarían a la puerta trasera o secundaria del castillo, el cual fue empezado a construir en el siglo IX por la dinastía de los Přemyslidas, con un polvorín y una pequeña iglesia románica, ampliándose durante siglos con casas sencillas, palacios y otras construcciones religiosas.
A la entrada del Castillo nos encontramos, a nuestra izquierda, con el Palacio Lobkowicz, de estilo renacentista, y a la derecha con la llamada Torre Negra, construida en 1135, cuyo nombre viene dado porque sus paredes estuvieron mucho tiempo tiznadas a causa del incendio acaecido en 1541. Una vez atravesada la puerta, nos encontramos en la calle Jiřská, que unos metros más adelante nos conduciría a uno de los lugares más visitados de este Castillo.
El Callejón de Oro. Aunque esta pequeña calle ya existía desde el siglo XV, fue en 1597 cuando el emperador Rodolfo II decidió construir en este lugar las casas para los guardias del castillo. Como quiera que estos hacían un número de veinticuatro y el espacio era bastante reducido, las casas que se construyeron eran de dimensiones muy pequeñas, pero a pesar de ello tenían que vivir en ellas los guardias y su familia, prohibiéndoles que abriesen ventanas hacia los jardines posteriores y, además, que vendieran o alquilasen las viviendas a terceras personas.
A finales del siglo XVII, de las veinticuatro casas antiguas solo quedaban catorce y, al no ser ya necesarios los guardias para la vigilancia del castillo, las ocuparon otras personas. Según cuenta la leyenda, Rodolfo II habría traído a vivir a este lugar, aparte de los guardias, a varios alquimistas de la corte, que se ocupaban de tratar de convertir metales en oro, y como consecuencia de ello dio lugar a su nombre.
Entre los diversos artistas y escritores que habitaron estas casas, es célebre la señalada con el número 22, en la que vivió entre 1916 y 1917 Franz Kafka. Igualmente, en el número 14 vivió la vidente que fue asesinada por los nazis tras haber anunciado el fin del nazismo: Madame de Thebes.
Estas pequeñas casas fueron nacionalizadas al acabar la guerra y restauradas entre los años 1952 y 1955, siendo en la actualidad sede de tiendas de souvenirs.
Sobre estas casas y subiendo unas pequeñas escaleras, nos encontraremos con una galería cubierta que forma parte de la muralla, donde se puede observar una amplia colección de corazas, escudos, lanzas, espadas, etc., de la época medieval.
Saliendo de este lugar y continuando por la mencionada calle Jiřská, llegaremos a la plaza U Sv. Jiří, desde donde contemplaremos:
Basílica y convento de San Jorge. Construida sobre una iglesia fundada por el príncipe Vratislav en 920 y convertida en convento cincuenta años después, fue destruida por el incendio de 1142 y reconstruida en estilo románico, que se puede apreciar en su interior. La basílica fue ampliada en varias ocasiones entre los siglos XIII y XVIII, periodo en el que se agregó la Capilla de San Juan de Nepomuceno. La fachada principal que hoy se contempla corresponde a los comienzos del barroco en Praga, construida entre los años 1671 y 1691. Como comentario, añadir que en 1782 las tropas de José II ocuparon el castillo, convirtiendo el convento en una barraca militar. La última reforma del conjunto fue realizada entre 1969 y 1975.
Una vez finalizada nuestra visita a la Basílica —que no al Convento—, nos situamos de nuevo en la plaza U Sv. Jiří para contemplar, con toda su magnitud, la parte trasera de la:
Catedral de San Vito. Principal atracción del Castillo de Praga, visible desde cualquier ángulo de la ciudad y uno de los principales elementos góticos del país.
Su historia proviene de la ampliación de una antigua iglesia construida por Wenceslao I hacia el año 925, de estilo románico. Aproximadamente en el año 973, y como consecuencia del establecimiento en Praga del primer obispado, esta iglesia se quedó pequeña al crecer el auge eclesiástico y hacia el año 1060, tras las obras oportunas de reconstrucción, fue convertida en basílica de tres naves.
Sin embargo, no fue hasta 1344 cuando Carlos IV comenzó en sí la construcción de la Catedral en estilo gótico, bajo la dirección del arquitecto francés Matthias de Arras y de Peter Parler, que diseñaron la parte baja del campanario, el altar rodeado de capillas y el Portal Dorado. La fachada oeste, construida a modo de las iglesias de París, presenta dos torres altas con un rosetón central.
En el interior, aparte de sus tres espléndidas naves con bóvedas de crucería y bonitas vidrieras, destaca una de ellas creada por el famoso pintor checo Alfons Mucha. Frente al coro, si no está cerrado, se puede ver el mausoleo real y debajo del mismo la cripta donde se encuentran sepultados varios reyes de Bohemia.
A la derecha del altar mayor nos encontramos con una de las joyas de la catedral: la Tumba de San Juan Nepomuceno, recubierta con dos toneladas de plata y con una altura de cinco metros, encargada por el rey Carlos VI en 1736 y realizada por los orfebres Josef E. Fischer von Erlach, Jan Josef Würth y Antonio Corradini mediante suscripción popular. Pero sin lugar a dudas, lo que más destaca —si se puede acceder, cosa que en nuestro caso no ocurrió por encontrarse cerrada— es la Capilla de San Wenceslao, donde se encuentran depositadas las reliquias del santo y por la que se accede a la antigua Cámara de la Coronación.
Salimos al exterior para contemplar la fachada sur, la más gótica de todas, donde se encuentra la famosa Puerta Dorada, que debe su nombre a los mosaicos de origen veneciano, rojos y dorados, que representan el Juicio Final, obra de Niccolò Semitecolo y compuestos de más de 40.000 piezas.
Al lado de esta puerta nos encontramos con la torre principal, empezada a construir por Peter Parler y continuada por su hijo después de su fallecimiento en 1406. El reloj que se observa fue instalado aquí en 1552.
Desandamos nuestros pasos dirigiéndonos de nuevo a la fachada oeste y, atravesando el pequeño pasaje, nos encontramos con el segundo patio. En este patio podemos ver en su centro la Fuente de Kohl, realizada por Hieronymus Kohl en 1686 para proporcionar agua al castillo. A la izquierda nos encontramos con la Capilla de la Santa Cruz, construida en 1763 y que fue el refugio del emperador Fernando cuando este abdicó en 1848.
Atravesando otro pequeño pasaje, nos encontraremos en el primer patio como punto final de nuestra visita, que, como se observará, la realizamos justamente al revés de como mandan los cánones. De este patio cabe reseñar la Puerta Matías, que comunica este patio con el segundo, construida en 1614, siendo el monumento barroco más antiguo del país. Frente a esta puerta nos encontramos con el portalón de entrada al castillo, custodiado siempre por dos guardias y flanqueado por unas copias de las esculturas de Ferdinand Platzer tituladas Batalla de Titanes.
Fuera ya del recinto del castillo, nos encontramos en la Plaza Hradčanské, en la antigüedad rodeada de casas modestas que fueron arrasadas por el incendio de 1541 y que durante los siglos XVII y XVIII fueron sustituidas por grandes y suntuosos palacios de la nobleza y de la jerarquía eclesiástica. Entre ellos, y en la parte norte de la mencionada plaza, nos encontramos con el Palacio del Arzobispo. Construido en estilo renacentista durante el reinado de Fernando I, fue reconstruido más tarde en estilo barroco para pasar en el siglo XVIII al estilo rococó, que es el que se puede ver en la actualidad. Este palacio ha sido sede del Arzobispo de Praga desde 1562, y de ahí su nombre.
Terminamos nuestra visita a esta parte de Praga bajando por las Escalinatas Reales —menos mal que esta vez eran de bajada—, para proseguir por la calle Nerudova hasta la Plaza de Malá Strana.
![]() Praga Capital de la República Checa Región : Praga Gentilicio : Praguense/a Superficie :496 km² Moneda : Corona Checa Coordenadas Plaza Ciudad Vieja GPS : Latitud: 50°05'14"N Longitud: 14°25'14"E Google Maps: 50.087222, 14.420556 Oficina de TurismoStaroměstské náměstí 1Tfno. : +420 221 714 714 Praha 1 - Staré Město 110 00 |
