Salida de Lipno nad Vltavou hacia Praga con cierta tristeza de dejar este lugar que tan bonitos recuerdos nos dejaría en un futuro. Nos había ofrecido comodidad y hospitalidad en los momentos en los que lo necesitábamos, pero sobre todo nos había dado la oportunidad de conocer, aunque solo un poco, una de las zonas más bonitas de la República Checa.
La noche anterior habíamos recogido casi todo, así que solo nos faltaba una ducha rápida, desayunar y partir hacia el nuevo destino.
Nos esperaban 210 kilómetros hasta Praga y, aunque la carretera hasta Plzeň (o Pilsen) nos era conocida, el resto era una incógnita; calculamos alrededor de unas cuatro horas. Para nuestra sorpresa, a partir de esta última ciudad la carretera estrecha se convirtió en una autovía con poca circulación hasta llegar a las inmediaciones de Praga, donde los túneles hicieron su aparición, así como constantes radares con velocidad limitada a 50 km/h.
Llegada al apartamento en Praga con una hora de antelación sobre lo previsto; el mismo aún no estaba preparado, por lo que nos tuvimos que ir a comer a un restaurante cercano hasta que el propietario nos avisase de que ya podíamos entrar, dejar nuestro equipaje y aparcar el coche en el patio interior de la finca. A propósito del apartamento, decir que el lujo no es una de sus cualidades, sino más bien que es un poco cutre. Sin embargo, se encuentra en la calle Letohradska, en una de las zonas más tranquilas de Praga y excelentemente comunicado con el centro, tanto con los tranvías como incluso andando.
Después de esto y de seguir las instrucciones que nos dio el propietario, nos dirigimos a la calle Milady Horákové, a una parada donde convergen varios tranvías para montarnos en el número 8, que nos llevaría a la Plaza de la República en tan solo tres paradas y diez minutos de recorrido. Como quiera que ya hubiera pasado más de medio día, compramos en un estanco cercano seis billetes sencillos, tres de ida y tres de vuelta, a un precio (al cambio) de 1 euro aproximadamente cada uno, y que daba opción de usarlo 30 minutos en una zona y 60 minutos en otra.
Al llegar a la mencionada plaza, la verdad es que nos encontrábamos más despistados que un pulpo en un garaje. Nuestra intención era ir a la Plaza de la Ciudad Antigua y, por más que mirábamos el mapa, no éramos capaces de dar con el camino, hasta que un caballero que nos observaba se nos acercó y, en un castellano a medias, nos explicó por dónde ir.
Nos dirigimos por la plaza hasta su confluencia con la calle U Prašné brány, donde se encuentra la Casa Municipal (Obecní Dum), un edificio multifuncional de estilo art nouveau que se empezó a construir en 1905 bajo la dirección de los arquitectos Osvald Polívka y Antonín Balšánek, inaugurándose en 1912. Al interior del edificio, salvo a la parte del restaurante, solo se puede acceder con visita guiada. De su fenomenal fachada cabe destacar, sobre la entrada, una media cúpula de mosaicos que representa el Homenaje a Praga, obra de Karel Špillar.
Continuando por esta calle, nos encontramos con uno de los monumentos insignes de Praga, la Torre de la Pólvora, de estilo gótico y 65 metros de altura, comenzada a construirse en el reinado de Vladislav Jagiello bajo la dirección de Mathias Rejsek en el año 1475. Su nombre se debe a que en el siglo XVIII fue sede de un depósito de pólvora. En sus fachadas se observan diversos escudos y emblemas de las regiones sobre las que gobernaron los reyes, igualmente representados aquí. Por cierto, desde la calle Celetná se pueden ver las figuras de Jorge de Poděbrady y Vladislav II, reyes de Bohemia.
Caminando por la calle Celetná se pueden apreciar, además de numerosas tiendas de souvenirs y de cambio de moneda, una gran cantidad de edificios de estilo barroco: más que una calle, es como un museo.
Por fin llegamos a la Plaza de la Ciudad Vieja, lugar de encuentro para todos los viajeros y turistas que visitan la ciudad y que, para muchos, es la plaza más bella de Europa, cuya historia se remonta a la Edad Media, cuando se ubicaba aquí un mercado bastante activo y el corazón palpitante de la Ciudad Vieja.
La plaza ha sido testigo mudo, a lo largo de la historia, de diversos sucesos, siendo además el entorno cultural y social de la ciudad. Uno de los más significativos por su crueldad fue el acaecido el 21 de junio de 1621, cuando fueron ajusticiados los cabecillas protestantes que se rebelaron contra el emperador Matías. En este hecho se hizo tristemente famoso el verdugo Jan Mydlár, que decapitó a veinticuatro hombres en cuatro horas; todos ellos nobles y burgueses, y además otros tres fueron ahorcados. Según cuenta la leyenda, cada 21 de junio sus fantasmas deambulan por la plaza. Pero, sin duda, el hecho más trascendente para el cambio de la fisionomía de la plaza fue la destrucción en 1945, por parte del ejército nazi, de todo el ala norte del edificio del Ayuntamiento.
![]() Praga Capital de la República Checa Región : Praga Gentilicio : Praguense/a Superficie: 496 km² Moneda : Corona Checa Coordenadas Plaza Ciudad Vieja GPS : Latitud: 50°05'14"N Longitud: 14°25'14"E Google Maps: 50.087222, 14.420556 Oficina de TurismoStaroměstské náměstí 1Tfno. : +420 221 714 714 Praha 1 - Staré Město 110 00 |
