Casarrubuelos es uno de los términos municipales más meridionales de la Comunidad de Madrid, ya que al sur limita con la provincia de Toledo. Perteneció al partido judicial de Getafe hasta 1965, año en que este desapareció, pasando desde entonces a depender del partido judicial de Navalcarnero. En el ámbito eclesiástico, forma parte de la diócesis de Getafe, integrada en la provincia eclesiástica de Madrid.
Por su extensión de 5,3 km², ocupa uno de los últimos lugares en superficie dentro de la Comunidad de Madrid, precedido tan solo por La Serna del Monte, con 5,4 km².
En documentos medievales, el lugar aparece registrado con formas como Casal Rubio, nombre que puede relacionarse con una casa, caserío o pequeño asentamiento inicial. Esta denominación podría aludir a un poblador apodado “Rubio” o bien al color rojizo y arcilloso de las tierras características de esta zona de La Sagra.
Con el paso del tiempo, el nombre experimentó una evolución lingüística al añadírsele un sufijo diminutivo, quizá para diferenciar este asentamiento de otros lugares con denominaciones semejantes, como el cercano Casarrubios del Monte, en la provincia de Toledo.
De este modo, el nombre derivó en Casarrubuelos, que puede interpretarse como “pequeño Casarrubios” o “pequeño Casal Rubio”. La forma actual quedó consolidada con el tiempo, especialmente desde la Edad Moderna, cuando el lugar aparece ya vinculado a la Tierra de Madrid.
Gentilicio: casarrubuelenses/as

La historia de Casarrubuelos se sitúa en el contexto de la comarca de La Sagra, una zona de contacto entre Madrid, Toledo e Illescas, marcada durante siglos por los caminos, la agricultura de secano y los pequeños núcleos rurales. Tradicionalmente se han atribuido al lugar orígenes romanos, aunque los restos arqueológicos conocidos no permiten confirmarlo con seguridad. Algunos autores antiguos mencionaron la existencia de cimientos y vestigios en el entorno, relacionándolos con otros yacimientos cercanos, pero la Carta Arqueológica solo recoge un yacimiento de atribución dudosa, con restos líticos y fragmentos cerámicos que podrían corresponder a época medieval o islámica.
Durante la etapa andalusí, el territorio formó parte de la Marca Media, una amplia franja fronteriza organizada en torno a Toledo. Aunque no existen datos seguros que permitan hablar de un poblamiento islámico claramente definido en Casarrubuelos, la presencia de materiales de posible filiación medieval-islámica indica que el entorno pudo estar ocupado o utilizado antes de la reorganización cristiana del territorio.
En el Siglo XI, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, toda la comarca comenzó a integrarse en el espacio castellano. Casarrubuelos quedó incluido en la zona de repoblación situada entre Madrid, Toledo e Illescas, dentro de un territorio donde los poderes concejiles, eclesiásticos y señoriales fueron definiendo progresivamente sus límites y derechos.
En el Siglo XII, la repoblación de La Sagra recibió un impulso decisivo con Alfonso VII. En 1154, el monarca otorgó carta puebla a Illescas para favorecer la repoblación de sus términos, y en ese documento aparece citado Casal Rubio, identificado con Casarrubuelos. En la carta se mencionaban también otros lugares próximos, como Ugena, Torrejón de Illescas y Boadilla. La repoblación de Illescas atrajo a nuevos pobladores, entre ellos francos o gascones, favorecidos en el reparto de tierras.
Durante esta centuria, Illescas pasó por distintas situaciones jurisdiccionales. Alfonso VII la entregó al obispado de Segovia, aunque la recuperó poco después mediante un trueque. Más tarde, en 1158, Sancho III la cedió, junto con Azaña, al arzobispo de Toledo. Esta dependencia eclesiástica dio lugar a frecuentes conflictos entre el concejo de Illescas y el arzobispado toledano, ya que el concejo defendía sus antiguos derechos frente al dominio señorial de la Iglesia.
En el Siglo XIII, la zona continuó bajo la influencia de Illescas y del arzobispado de Toledo, dentro de un territorio donde persistieron las disputas por términos, heredades y derechos de aprovechamiento. La confirmación de la carta puebla por Alfonso X en 1265 reforzó la importancia de Illescas como centro articulador de este espacio. Casarrubuelos aparece así vinculado a la evolución histórica de La Sagra y a los procesos de consolidación del poblamiento castellano en el sur de la actual Comunidad de Madrid.
En el Siglo XIV, las noticias directas sobre Casarrubuelos son escasas. El lugar debió de mantenerse como una pequeña aldea agrícola, con una población reducida y dedicada principalmente al cultivo de cereal y al aprovechamiento ganadero. Su situación, próxima a los límites del alfoz madrileño y a los términos dependientes de Illescas, explica que más adelante quedara integrado en el ámbito jurisdiccional de Madrid.
En el Siglo XV, Casarrubuelos siguió siendo un núcleo rural de pequeño tamaño. Aunque la documentación conservada no permite reconstruir con detalle su evolución durante esta centuria, el lugar formaba parte de una comarca en la que convivían los intereses del arzobispado de Toledo, los concejos próximos y los poderes señoriales. La economía continuó basada en la agricultura y en el aprovechamiento de los recursos locales.
En el Siglo XVI, Casarrubuelos aparece ya claramente vinculado a Madrid. En la segunda década del siglo, el lugar debió de pasar a ser aldea de realengo integrada en la Comunidad de Villa y Tierra madrileña, dentro del sexmo de Villaverde. En 1536 aparece citado como Casarrubuelos de Madrid, y antes de 1527 el concejo madrileño ya actuaba como defensor de sus derechos en un pleito relacionado con la jurisdicción del Monasterio de Santa María de la Cruz, situado en el vecino término de Cubas.
Las Relaciones Topográficas de Felipe II, realizadas en 1578, indican que Casarrubuelos era aldea de Madrid y dependía de su jurisdicción. Por entonces contaba con unos 36 vecinos, equivalentes aproximadamente a 144 habitantes, una cifra algo superior a los 25 vecinos pecheros registrados en 1530. Las casas estaban construidas principalmente con tierra y yeso, materiales modestos que reflejan el carácter rural y poco acomodado de la población.
La iglesia parroquial, dedicada a Santiago Apóstol, aparece ya mencionada en esta época y dependía eclesiásticamente del arzobispado de Toledo. La economía local se basaba casi exclusivamente en el binomio agricultura-ganadería. Las Relaciones de Felipe II describen el término como tierra de labranza, dedicada al cultivo de trigo y cebada. La ganadería tenía una importancia menor, aunque existía un prado boyal suficiente para el ganado de labor. También se menciona una fuente que abastecía de agua a los vecinos, mientras que para moler el trigo debían desplazarse hasta Titulcia.
En el Siglo XVII, Casarrubuelos apenas experimentó crecimiento demográfico. A comienzos de la centuria contaba con 44 vecinos pecheros, además de un clérigo y un hidalgo, lo que suponía unos 178 habitantes. La economía siguió siendo modesta y agrícola, aunque el concejo consiguió de Felipe III el privilegio de compra de la alcabala, confirmado más tarde por Felipe V.
La pobreza de parte de la población y la incidencia de enfermedades propias de la época favorecieron la fundación, en 1653, de la Hermandad del Cristo de la Vera Cruz, destinada a asistir a los más necesitados. Esta hermandad llegó a tener un fuerte arraigo entre los vecinos de Casarrubuelos. Su antigua imagen del Cristo desapareció durante la Guerra Civil.
En el Siglo XVIII, las fuentes documentales permiten conocer con más detalle la vida rural de Casarrubuelos. En 1751, el Catastro del Marqués de la Ensenada describe el lugar como una aldea de realengo perteneciente a Madrid. Su término era reducido y lindaba con antiguos despoblados o dehesas, como Torrejón de los Higos, Boadilla y Moratalaz.
El censo de mediados de siglo registraba 55 vecinos, unos 220 habitantes, entre los que había un cura, un clérigo de órdenes menores, un religioso trinitario, 42 labradores, 16 jornaleros, un tabernero, un médico, dos cirujanos-barberos, dos arrieros, un herrero y un zapatero. La sociedad seguía siendo fundamentalmente agrícola, con predominio del secano. La mayor parte del término estaba dedicada a tierras de cultivo, en su mayoría de calidad baja, donde se sembraban trigo, cebada y centeno. También había algunas viñas y olivos, además de prados para el ganado.
Las respuestas al cuestionario del cardenal Lorenzana, fechadas en 1786, reflejan una población de unos 50 vecinos. En ellas se destaca que los propios vecinos, reunidos en concejo abierto, nombraban a sus justicias, a diferencia de otros lugares donde intervenía el corregidor de Madrid. El documento también describe la aridez del paisaje, aunque señala la existencia de abundante agua a poca profundidad, que podía aprovecharse mediante norias. El arroyo de las Cárcavas era el principal curso de agua superficial, aunque de escaso caudal.
En estos años, los vecinos de Casarrubuelos defendieron su derecho tradicional al arrendamiento de tierras en la Dehesa de Moratalaz. En 1785, el Consejo de Castilla reconoció finalmente su derecho al arrendamiento perpetuo de 1.500 fanegas de tierra. El Censo de Floridablanca, de 1786, contabilizaba 185 habitantes y muestra un ligero descenso respecto a mediados de siglo, relacionado en parte con la mortalidad provocada por enfermedades como las fiebres tercianas.
El Siglo XIX comenzó con los efectos de la Guerra de la Independencia. En 1808, las tropas francesas ocuparon el Monasterio de Santa María de la Cruz, en el vecino término de Cubas, lo que provocó la reacción de los habitantes de Casarrubuelos ante el saqueo que se estaba produciendo. Las represalias francesas fueron duras: desde un lugar próximo conocido desde entonces como El Calvario, las tropas abrieron fuego contra el pueblo, causando numerosas bajas y la destrucción de buena parte del caserío.
En 1826, Miñano indicaba que Casarrubuelos contaba con 170 habitantes. Por entonces seguía siendo un lugar de la provincia y partido de Madrid, aunque eclesiásticamente dependía todavía del arzobispado de Toledo. Tras la reforma territorial de Javier de Burgos de 1833, Casarrubuelos quedó integrado de forma definitiva en la provincia de Madrid. Su término municipal tenía algo más de 846 hectáreas, dedicadas casi por completo a la agricultura.
La desamortización de Mendizábal, iniciada en 1836, afectó a bienes eclesiásticos situados en el término. Fueron subastadas fincas pertenecientes al Cabildo parroquial de Santa María de Illescas, al Monasterio de Santa María de la Cruz de Cubas, a las franciscanas de Griñón y a las clarisas de Toledo. Muchas de estas tierras fueron adquiridas por labradores locales en pequeñas parcelas, lo que favoreció el acceso de los vecinos a la propiedad agraria.
Más adelante, la desamortización de bienes municipales afectó también a prados y tierras de los ayuntamientos cercanos. Casarrubuelos consiguió conservar dos prados comunales, el del Pradillo y otro situado en el camino de Torrejón de Velasco, destinados a pastos para el ganado de labor. Durante las últimas décadas del siglo, el aumento de tierras cultivadas y la compra de parcelas por parte de vecinos favorecieron cierta mejora económica entre los agricultores.
A finales del siglo XIX, Marín Pérez describía Casarrubuelos con 93 vecinos y 381 habitantes, además de unas 90 casas de construcción sencilla y escasas comodidades. La industria era prácticamente inexistente, reducida a la elaboración de pan, la conservación de productos naturales y el aceite obtenido en un molino instalado en 1871. El comercio se limitaba a la venta local de granos, lana y carnes, y a la compra de vino, aceite, telas y otros productos necesarios para el consumo vecinal.
Las comunicaciones mejoraron en la segunda mitad del siglo. En 1879 entró en funcionamiento la línea de ferrocarril Madrid-Portugal por Malpartida, cuyo trazado pasaba por el límite occidental del término, aunque sin estación en Casarrubuelos. Los vecinos debían desplazarse hasta la estación de Griñón. En 1902 se trazó la carretera de tercer orden desde la estación de Griñón hasta la carretera Madrid-Toledo, origen de la actual M-417, que mejoró la comunicación con Cubas, Griñón, Madrid y Toledo.
Durante el siglo XIX también se construyó un nuevo cementerio en el camino de Moratalaz, fuera del casco urbano, sustituyendo al antiguo cementerio parroquial situado junto a la iglesia. En 1883 se reformó la Casa del Ayuntamiento, lo que obligó a construir un nuevo matadero municipal. En 1890, gracias al patronato fundado con los bienes legados por Josefa Tomé y Orgaz, se levantó un edificio escolar de dos plantas, con vivienda para el maestro.
La estructura urbana del Casarrubuelos decimonónico se organizaba en torno a la calle Mayor, la plaza y los antiguos caminos. El núcleo original se situaba alrededor de la iglesia y la plaza de la Constitución, desde donde el caserío se fue extendiendo hacia el este. A pesar de la modestia general de las viviendas, a finales del siglo XIX y comienzos del XX se levantaron algunas casas que reflejaban la prosperidad de ciertos propietarios agrícolas.
En el Siglo XX, Casarrubuelos comenzó la centuria con unos 501 habitantes. En 1917 se construyó una nueva escuela destinada a niñas, con el nombre de Tomé y Orgaz, financiada con el dinero procedente de la venta de la fragua municipal. El edificio, situado en la calle Mayor, contaba con escuela, vivienda para la maestra y jardín cerrado por verja de hierro y machones de ladrillo.
La Guerra Civil afectó gravemente al municipio. La Casa Consistorial tuvo que ser reedificada por el Programa de Regiones Devastadas, y también sufrió daños importantes la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, cuyo archivo, al igual que el municipal, padeció pérdidas irreparables. El templo parroquial fue restaurado posteriormente, aunque conserva la planta que ya tenía antes de 1889: una sola nave, cabecera pentagonal orientada al este, coro alto a los pies, sacristía y casa rectoral adosadas, y una espadaña de ladrillo con dos huecos de campanario.
Durante los años cincuenta, Casarrubuelos seguía siendo un pueblo marcadamente agrícola. En 1957 contaba con 473 habitantes y se mantenía una fuerte emigración hacia Madrid. La agricultura seguía siendo la base económica, con predominio del secano, aunque empezaba a introducirse cierta mecanización mediante tractores y se había mejorado el regadío con pozos y motores eléctricos. La ganadería incluía ganado lanar, de cerda y mular, además de algunas granjas avícolas y colmenas.
Entre las mejoras de mediados de siglo destacó el abastecimiento de agua corriente en 1953. También se instaló un nuevo lavadero junto a la antigua fuente, que más tarde sería rehabilitado como Casa de Niños. La centralita telefónica, la estafeta de correos y la pavimentación de calles fueron otras mejoras importantes de esta etapa.
En 1954, el Ministerio de la Vivienda, a través de la Obra Sindical del Hogar, promovió un conjunto de viviendas protegidas en torno a las calles Madrid, Inmaculada y Antonio Gala. Estas viviendas unifamiliares seguían modelos de tipología rural y fueron consideradas más tarde como un espacio de interés histórico y ambiental. En las décadas siguientes se construyeron nuevas escuelas, se reconstruyó el Ayuntamiento y se levantaron otros equipamientos, como la clínica municipal y vivienda del médico, actual consultorio.
A partir de los años setenta y ochenta, Casarrubuelos experimentó mejoras urbanas y de equipamientos. Se pavimentaron calles, se construyó el Campo Municipal de Deportes y se habilitó la antigua escuela como Casa de la Cultura y Hogar del Jubilado. En 1985 se reformó el cementerio municipal. El crecimiento urbano fue reflejando la transformación del municipio, aunque todavía se conservaba una imagen rural marcada por la plaza de la Constitución, la calle Mayor, la calle de la Hermandad y algunas casas de labor.
En 1992 se aprobaron nuevas normas de planeamiento que incorporaron un catálogo de elementos y espacios protegidos. Estas normas buscaban evitar la degradación del casco urbano, proteger los espacios rurales y ordenar el crecimiento residencial e industrial. También se planteó la creación de un corredor verde en torno a los arroyos Valdemozos, Cárcavas, Zarzal y Santa Juana, así como la recuperación de parcelas municipales degradadas mediante repoblación forestal.
En el Siglo XXI, Casarrubuelos ha continuado el proceso de transformación iniciado en las últimas décadas del siglo anterior. Su proximidad a Madrid, Griñón, Cubas de la Sagra y Torrejón de la Calzada ha favorecido el crecimiento residencial y la integración del municipio en las dinámicas metropolitanas del sur madrileño. La antigua economía agraria, que durante siglos marcó la vida local, ha perdido protagonismo frente a los servicios, la construcción, los nuevos equipamientos y la función residencial.
A pesar de estos cambios, Casarrubuelos conserva algunos elementos que recuerdan su pasado rural: la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, la antigua fuente y lavadero, la trama histórica en torno a la plaza de la Constitución y la calle Mayor, las antiguas escuelas, las viviendas tradicionales y los restos de arquitectura agropecuaria. Estos elementos permiten reconocer la evolución de una pequeña aldea agrícola de La Sagra hasta convertirse en un municipio residencial del sur de la Comunidad de Madrid.

Comenzamos nuestra visita a Casarrubuelos por la Calle de la Iglesia, donde se encuentra la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol.
La iglesia aparece ya citada en las Relaciones de Felipe II de 1578, aunque sin describirse entonces su aspecto. El templo actual ha sido fechado por algunos autores en el siglo XVIII, si bien el COAM advierte que las fuentes de esa centuria no aportan datos concretos sobre su construcción.
El edificio se encuentra muy restaurado, especialmente tras los daños sufridos durante la Guerra Civil, pero conserva al menos la planta que tenía antes de 1889. Está construido con mampostería, ladrillo y cemento, y presenta una sola nave con falsa bóveda de ladrillo, cabecera pentagonal orientada al este, coro alto a los pies, sacristía y casa rectoral adosadas. En el exterior destaca la espadaña de ladrillo, con dos huecos de campanario.
La entrada se abre en el costado meridional y está protegida por un porche con cubierta a tres aguas y teja curva, sostenido por columnas. Este acceso, junto con la espadaña y el juego de volúmenes del templo, constituye una de las imágenes más características de la iglesia dentro del casco urbano de Casarrubuelos.
Del interior no puedo aportar información directa, al no haber podido acceder al mismo durante mi visita.
Desde la iglesia continuamos unos metros por la calle del mismo nombre, hasta llegar a la Plaza de la Constitución, donde se encuentra el Edificio del Ayuntamiento.
Se tiene constancia de que en 1883 se procedió a la reforma del antiguo ayuntamiento. El edificio fue restaurado de nuevo después de la Guerra Civil, a causa de los importantes destrozos que sufrió durante la contienda, y posteriormente ampliado en el año 2008.
Su fachada principal presenta dos plantas, con una amplia galería superior corrida, protegida por una cubierta de teja curva sostenida por pilares de madera. En la planta baja destaca el soportal, formado por nueve columnas de orden toscano sobre basas de piedra, que generan un espacio porticado abierto hacia la plaza.
El conjunto combina ladrillo visto, paños enfoscados y recercados claros, siguiendo una composición simétrica y de carácter tradicional. Sobre el eje central se eleva la torre del reloj, construida en ladrillo y decorada con motivos cerámicos. Bajo el reloj se sitúan los escudos de Casarrubuelos, de la Comunidad de Madrid y de España, reforzando el carácter institucional del edificio.
La torre se corona con una estructura metálica que alberga la campana y la veleta. La presencia del reloj, visible desde la plaza, convierte al edificio en uno de los principales hitos urbanos de Casarrubuelos.
En una de las esquinas de la Plaza de la Constitución se conservan dos piezas de un antiguo molino de piedra. La solera es la piedra inferior sobre la que se colocaba el material a moler, mientras que el rulo, una muela de piedra troncocónica situada sobre ella, era la pieza encargada de aplastar o moler la materia correspondiente. Estas piezas recuerdan la tradición agrícola de Casarrubuelos.
Las piezas aquí expuestas pertenecen al tipo de molino de empiedro cónico, en el que los cilindros clásicos para moler eran sustituidos por piedras con forma de cono truncado. Este sistema permitía un mejor apoyo sobre la solera, evitaba el deslizamiento de la muela y favorecía un mayor aprovechamiento de la materia a moler.
Salimos de la Plaza de la Constitución por la Calle Josefa Tomé y Orgaz, hasta llegar a la Calle Río Miño. Desde allí giramos a la izquierda y, al cabo de unos cien metros, alcanzamos la Calle Río Ebro. En la intersección de esta última con la Calle Río Duero se conserva una antigua noria de comienzos del siglo XX.
Este dato queda confirmado por la placa existente en el lugar, donde puede leerse: "Esta noria fue fabricada por el herrero / Julián Pérez Salas / En el año 1914 / Casarrubuelos 1 de mayo de 2010".
En esta ocasión se trata de una noria de tiro, llamada también noria de sangre, situada sobre el brocal de piedra de un pozo y conectada a un sistema de engranajes que empleaba la fuerza de un animal para mover el mecanismo. Según la web del Ayuntamiento, en este caso se utilizaba un burro.
Desde el anterior punto, volvemos a la Iglesia Parroquial para situarnos en el lado que se encuentra junto a la Calle de los Andaluces. Desde allí tomamos un paso prohibido al tráfico que hace esquina con el número 4 de la mencionada calle, dejando a nuestra derecha la Casa de Niños. Unos metros más adelante nos encontramos con un puente de metal que cruza el arroyo Cárcavas, en esta visita totalmente seco. Cruzando este puente, a escasos metros, se encuentra la Fuente Vieja y el antiguo lavadero.
El conjunto comprende una fuente-abrevadero construida en piedra en 1852 y una fuente-lavadero con frontal de ladrillo levantada en 1927, fecha que queda recogida en una placa de metal con la siguiente inscripción: "Se inauguró siendo alcalde / D. Daniel Díaz y Garrido / el 27 de noviembre de 1927". Según unos planos de esa época, la fuente-abrevadero actual se encontraba asociada al este con una estructura rectangular que pudiera haber sido un lavadero.
En la pilastra de la fuente se encuentra la siguiente inscripción: "Si quieres / saver lo que cuesta / haz otra / como esta".
Arquitectónicamente, el conjunto está formado por dos ámbitos claramente diferenciados. En primer término se conserva la fuente-abrevadero de piedra, de planta rectangular, con pilastra central rematada de forma apuntada y caño metálico en el frente. Su estructura, sencilla y funcional, responde al uso ganadero y al abastecimiento de agua, con un vaso amplio destinado a recoger el agua y facilitar el acceso de los animales.
Tras ella se sitúa el antiguo lavadero, delimitado por muros encalados de trazado curvo y cerrado en su parte posterior por un testero de ladrillo visto con cubierta a dos aguas. Este espacio, pavimentado con ladrillo y protegido parcialmente por los muros laterales, conserva la imagen de los antiguos lugares comunales destinados al lavado de ropa y al aprovechamiento del agua.
El entorno ajardinado, la presencia del arroyo Cárcavas y el pequeño puente metálico de acceso refuerzan el carácter apartado y recogido de este rincón, que conserva la memoria de los usos tradicionales del agua en Casarrubuelos.

Fuentes: Folletos Comunidad de Madrid, WEB Ayuntamiento, COAM, ChatGPT y Paneles explicativos
