Como se comentó al final de la visita a la zona oeste, comenzamos esta visita a la zona este situándonos de nuevo en la Plaza del Teatro, para iniciar el recorrido con la visita al Centro de Interpretación de Navalcarnero, situado en el número 4 de la Calle de San José, que parte justo enfrente de la escultura de la musa, cruzando la Calle de la Libertad.
Se trata de un espacio de unos 10.000 metros cuadrados, repartidos en distintos niveles, inaugurado en 2007 después de la rehabilitación de una antigua casa de labranza tradicional del Siglo XIX. En sus distintas salas podemos conocer el nacimiento del pueblo y contemplar herramientas originales utilizadas en las labores del campo, como azadones, arados y carros, además de distintos elementos relacionados con el cultivo de la vid, la recolección de la uva y su posterior prensado y pisado.
Quizás lo más interesante de la visita sean las cuevas, donde el vino se dejaba envejecer en grandes tinajas situadas en alcobas excavadas en las paredes. No puedo dejar de hacer la observación de que, mientras que en el resto del centro existen ascensores o pequeñas escalinatas con barandillas para comunicar los distintos niveles, las cuevas no se encuentran habilitadas para personas con dificultades para caminar o para subir y bajar escaleras, y mucho menos para usuarios de sillas de ruedas.
Terminada la visita anterior, nos situamos de nuevo en la Calle de la Libertad para caminar por ella en dirección a la Plaza de Segovia, hasta encontrar a nuestra izquierda la Calle de Blasco Ibáñez, por la que giraremos hasta llegar a la Plazuela del Mercado, donde se encuentra el Mercado Municipal o Mercado de la Cruz Verde, construido en 1920 con el dinero concedido por el Estado como indemnización por las heladas que echaron a perder las viñas.
Asimismo, en el centro de la plaza se encuentra la escultura El Sereno, obra realizada en 2015 por el escultor José Antonio González López-Arza como homenaje al sereno Francisco Rodríguez Jiménez.
En esta misma plaza se encuentra la Casa de la Lonja, una antigua casa solariega que conserva parte de su portada original, decorada con un escudo de hidalgo, balcones con herrajes del Siglo XIX y un patio interior de sobrio aspecto toledano. El patio ha sufrido algunas modificaciones y sus columnas, de fuste especialmente alargado, pudieron ser reutilizadas de otra construcción.
Durante los siglos XVIII y XIX estuvo habitada por la familia Fernández de Velasco, a la que probablemente perteneció el escudo de la fachada. Más adelante, la planta baja se destinó a una tienda de tejidos regentada desde mediados del Siglo XIX por comerciantes franceses procedentes de Cantal, en Auvernia.
En 1930 el negocio pasó a sus actuales propietarios y se convirtió en un comercio de productos y utensilios de uso cotidiano, muy conocido entre los vecinos de Navalcarnero. En el año 2000, el edificio fue rehabilitado por el Ayuntamiento, recreándose en la antigua tienda el ambiente comercial de la época mediante la exposición de distintos artículos en sus estanterías y vitrinas.
Una fotografía tomada en 2011 permite observar el antiguo mostrador de madera y las estanterías utilizadas para recrear el comercio tradicional.
Saliendo de la Plazuela del Mercado y situado al comienzo de la Calle de la Cruz Verde, se encuentra el Humilladero de la Cruz Verde, que conserva en su interior una cruz levantada sobre un basamento escalonado.
La cruz verde sobre fondo negro fue emblema de la Inquisición y aparecía acompañada por un ramo de olivo, símbolo de la paz, y una espada, representación de la justicia.
Por encontrarse junto al antiguo camino hacia Madrid, la cruz también fue conocida como la Cruz del Buen Camino.
Desde el punto anterior, nos dirigimos por la Calle de Sebastián Muñoz hasta llegar a su confluencia con la Calle Italia, donde giraremos a la derecha, para continuar por ella hasta llegar a la Plaza de San José, donde se ubica la Iglesia de San José.
La actual Iglesia tiene su origen en una ermita construida en el Siglo XVII, a partir del legado dejado en 1657 por Gaspar Díaz de Fuenlabrada para realizar una imagen del santo. El templo fue bendecido en 1668 y constaba de una sola nave, falso crucero, ábside semicircular y un destacado chapitel barroco. Durante los siglos XVII y XVIII fue ampliado y enriquecido con campanario, tribuna, portada de piedra, órgano y varios retablos.
Aunque en el Siglo XVIII se intentó convertirla en segunda parroquia de Navalcarnero, la iniciativa no prosperó. Tras diversas reformas, entre ellas la realizada en 1877 por Enrique María de Repullés y Vargas, la iglesia sufrió graves daños durante la Guerra Civil y terminó desapareciendo casi por completo.
En 2008 el Ayuntamiento de Navalcarnero promovió su reconstrucción, según proyecto del arquitecto Raimundo Estepa. El nuevo edificio trató de recuperar fielmente la imagen histórica del templo, tomando como referencia fotografías antiguas y una planta de 1877, y reproduciendo sus elementos más característicos: el ábside semicircular, el chapitel y la portada de piedra.
El edificio presenta una nave de planta rectangular, con cabecera semicircular y un cuerpo más elevado sobre el crucero, cubierto por un chapitel. La fachada principal, de ladrillo, está centrada por una portada de piedra sobre la que se abre una hornacina con la imagen de San José, rematada por un frontón y una cruz. El conjunto reproduce los rasgos esenciales de la antigua iglesia barroca, aunque corresponde a la reconstrucción realizada en 2008.
En el centro de la mencionada plaza, nos encontramos con la Fuente de San José.
La mencionada fuente, se encuentra formada por un pilón de piedra de planta poligonal y un cuerpo central prismático, en cuyas caras se distribuyen cuatro surtidores. El conjunto, rematado por una farola ornamental, queda delimitado por pequeños pilares de piedra unidos mediante cadenas.
A escasos metros de la Plaza de San José se encuentra la Plaza del Caño, donde se ubica la Fuente del Caño o Caño de San José.
Se trata de la fuente más antigua de Navalcarnero, construida según la inscripción que consta en su parte superior. Se encuentra adosada a un paredón de fábrica de ladrillo y cajones de mampostería revocados y pintados, coronado por una albardilla de piedra y bolas del mismo material. De este muro emergen cinco caños con forma de cabeza de león, que depositan sus aguas en un pilón rectangular situado a un nivel inferior respecto al suelo de la plaza, al que se accede mediante una pequeña escalinata. En el muro existe una inscripción sobre una placa de piedra con una copla popular que reza:
EL CAÑO DE SAN JOSÉ / NO LE LEVANTAN LOS LEONES / PERO LE LEVANTAN LAS MOZAS / CON EL CULO A REMPUJONES
A escasos metros de esta fuente se encuentra el Pilón de San José. Se trata de un pilón rectangular construido en piedra, con dos caños situados en el lado corto más próximo a la fuente citada anteriormente. El conjunto constituye una réplica del pilón que existió en este mismo lugar hasta época relativamente reciente.
Desde los puntos anteriores, nos dirigimos por el Paseo del Alparrache hasta su confluencia con el Camino de Casarrubios, donde se encuentra la Cruz del Alparrache.
Se trata de una cruz de término o humilladero, realizada íntegramente en piedra de granito. Este tipo de cruces era común en los límites de las poblaciones castellanas, donde servían para dar la bienvenida o despedida a los viajeros y santificar los caminos que comunicaban diferentes localidades. En este caso, señalaba el cruce de los caminos del Alparrache, Perales y Tirabuey, tal y como recuerda una inscripción situada en su pedestal:
CRUZ DEL ALPARRACHE / EXISTIÓ DE SIEMPRE / ESTA CRUZ / COMO TESTIMONIO / DEL CRUCE DE / LOS CAMINOS / DEL ALPARRACHE / PERALES / Y TIRABUEY / AÑO 2000
Desde la Cruz del Alparrache volvemos a la Plaza de San José para girar a la izquierda por la Calle de los Cardeñas hasta su intersección con la Calle de la Cruz Verde, donde se encuentra el conjunto formado por la Cruz y Fuente de los Cardeñas.
El conjunto fue realizado en 1997 bajo la dirección del escultor Feliciano Hernández, empleándose para su construcción ladrillos y piedras recuperados de otros monumentos de Navalcarnero hoy desaparecidos.
La cruz está formada por un alto fuste cilíndrico de granito levantado sobre un basamento escalonado, rematándose en su parte superior mediante una sencilla cruz de piedra. Junto a ella se encuentra la Fuente de los Cardeñas.
La fuente presenta un amplio pilón rectangular de piedra, situado sobre una plataforma escalonada. En la parte posterior se levanta un muro decorativo de ladrillo y piedra, de perfil curvo en su zona central, donde se sitúa el caño que vierte el agua al pilón. En los extremos del conjunto se conservan dos piezas verticales de granito perforadas, probablemente reutilizadas de antiguas talanqueras vinculadas a los festejos taurinos que se celebraban en la Plaza de Segovia.
Casi enfrente, apenas a cuarenta metros de la Cruz y Fuente mencionadas, se encuentra el llamado Silo Viejo, un imponente edificio de cinco plantas de altura.
Se puso en servicio en 1958 dentro de la Red Nacional de Silos y Graneros, con capacidad para almacenar unas 1.880 toneladas de grano. Aunque desde hace ya tiempo dejó de cumplir esta función, sigue constituyendo un recuerdo de aquellos años en los que la agricultura ocupaba un lugar fundamental en la vida de Navalcarnero y todavía eran habituales herramientas y labores como el azadón, la hoz, el trillo o el aventado del cereal en las eras.
En la actualidad, el edificio sirve también como lugar de reproducción para una colonia de cernícalo primilla. Desde 2012, GREFA, Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat, desarrolla en el Silo Viejo de Navalcarnero actuaciones destinadas a favorecer la conservación de esta especie mediante la adecuación de espacios para su nidificación.
Continuamos caminando por la Calle de los Cardeñas hasta su intersección con la Calle de Hilanderos, por la que continuaremos hasta llegar a la Calle de la Constitución, donde se encuentra la Ermita de San Cosme y San Damián.
La mencionada ermita es considerada probablemente la más antigua de Navalcarnero y aparece documentada al menos desde 1573. Su culto y conservación estuvieron a cargo de la cofradía del mismo nombre, dedicada a atender a pobres enfermos. En 1792 fue reedificada gracias a las limosnas de los vecinos, aunque la posterior desaparición de la hermandad provocó su progresivo deterioro.
En 1882 el Ayuntamiento decidió trasladar a este lugar el Hospital de San Pedro. Tras la rehabilitación realizada en 2003, el edificio recuperó su función religiosa. La pequeña capilla levantada junto a la ermita recuerda la presencia del antiguo establecimiento asistencial.
El conjunto es de planta rectangular y está levantado con muros de ladrillo visto combinados con grandes cajones enfoscados y encalados, sobre un zócalo de mampostería. Las esquinas y algunos vanos presentan piezas de granito, mientras que las hiladas de ladrillo enmarcan los paños y aportan variedad a la composición exterior.
La fachada principal, situada al fondo de un pequeño espacio ajardinado, se remata mediante un frontón triangular que sigue la inclinación de la cubierta. En su centro se alza una espadaña de un solo vano, abierto mediante un arco de medio punto que alberga la campana. Bajo ella se dispone la puerta de madera, adintelada y enmarcada por jambas y dintel de granito.
En uno de los laterales se sitúa la capilla dedicada a San Pedro, provista de acceso independiente, también adintelado. Su frente se distingue por un remate curvilíneo, a modo de pequeño frontón, con un vano de medio punto en la parte superior.
Dejando atrás la ermita mencionada, continuamos caminando por la Calle de San Cosme hasta llegar a una glorieta, donde giramos a la izquierda para tomar la Calle de la Estrella. Después de recorrer unos 750 metros, nos encontramos con la Ermita de San Roque.
La ermita fue fundada a finales del Siglo XVI por Francisco de Lara, caballero de la Orden de Santiago. Su advocación pudo estar relacionada con alguna de las epidemias de peste que afectaron a la comarca durante aquella época, ya que San Roque era considerado protector frente a este tipo de enfermedades.
En el Siglo XIX pasó a manos del pintor de cámara Juan Antonio de Ribera, quien se ocupó de restaurarla y decorarla con obras propias y de su hijo, Carlos Luis de Ribera. Sus herederos cedieron posteriormente el edificio al Ayuntamiento de Navalcarnero en 1900.
La ermita fue objeto de una nueva reconstrucción entre 1998 y 2000, llevada a cabo por la Escuela-Taller del municipio.
El templo presenta una construcción de planta rectangular, levantada con muros de ladrillo visto combinados con grandes cajones enfoscados y encalados, todo ello sobre un zócalo de mampostería. La fachada principal se remata con un frontón triangular y una espadaña de un solo vano, abierto mediante un arco de medio punto que alberga la campana. En los laterales se disponen pequeños vanos protegidos por rejas.
Continuamos caminando por la Calle de San Roque hacia el centro urbano, hasta encontrar a la derecha la Calle de las Cuevas, por la que caminaremos unos 180 metros hasta llegar a la Plaza de la Virgen de la Cueva, donde, a nuestra derecha, se encuentra el Humilladero de la Virgen de la Cueva.
Nos encontramos ante un humilladero que se aleja de la concepción tradicional de este tipo de construcciones como espacios cubiertos y cerrados. En esta ocasión se presenta como un conjunto abierto, formado por muros cóncavos de ladrillo visto y una escalinata sobre la que se levanta un pedestal de granito que sostiene la imagen de la Virgen, acompañada por el Niño.
El autor de la obra, David dos Santos, quiso rendir homenaje a los hombres de Navalcarnero que, durante muchos años, se esforzaron en horadar el subsuelo para crear una extensa red de cuevas destinadas a conservar el vino y otros alimentos. No hay que olvidar que uno de los principales reconocimientos de la localidad procede precisamente de su tradición vinícola y de la elaboración de sus afamados vinos.
A escasos metros del Humilladero de la Virgen de la Cueva se encuentra el Pozo de las Nieves. Se trata de una recreación de la contramina del antiguo pozo de nieve que existió en este mismo lugar. Esta galería pudo servir como desaguadero para evacuar el agua procedente del deshielo o, quizás, como acceso para extraer la nieve almacenada.
La explotación del pozo estuvo a cargo, desde finales del Siglo XVII hasta finales del Siglo XVIII, de la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción. Posteriormente, la cofradía cedió su explotación a particulares y, gracias a los ingresos obtenidos, se pudo financiar la construcción y decoración de la capilla de la Virgen en el interior de la iglesia parroquial.
En esta fotografía del brocal y el pilón puede apreciarse la disposición de ambos elementos. El pozo de nieve de Navalcarnero era un depósito subterráneo en el que se compactaba y almacenaba la nieve recogida durante el invierno, separándola mediante capas de paja que actuaban como aislante. De este modo se obtenían grandes bloques de hielo destinados, durante el verano, al abastecimiento de los mercados y mesones de la localidad.
El hielo se utilizaba principalmente para conservar frescos los alimentos y enfriar las bebidas, aunque también constituía un recurso importante para aliviar las fiebres y tratar las hemorragias de los vecinos y de los comerciantes que pasaban por la villa.
Desde la plaza anterior, nos dirigimos por la Calle de la Cuesta del Menor hasta llegar a la Calle de la Constitución, donde giramos a la izquierda. A escasos metros, a nuestra derecha, encontramos la Calle de Luis Zapata, en cuyo número 1 se ubica la Iglesia de San Pedro.
Inaugurada en noviembre de 2014, forma parte del conjunto de las casas parroquiales de San Simón de Rojas. Su interior está profusamente decorado con pinturas murales de temática religiosa, realizadas por el maestro Pirrongelli, cuyo trabajo ha convertido el templo en un destacado conjunto pictórico y le ha valido el sobrenombre de "Capilla Sixtina de Navalcarnero".
Exteriormente presenta una fachada de ladrillo visto, presidida por una elevada torre-campanario, en la que se disponen la portada, una hornacina con la imagen de San Pedro, el reloj y los vanos de las campanas.
De nuevo en la Calle de la Constitución, continuamos hasta desviarnos a la izquierda por la Calle Calderón de la Barca, por la que seguimos hasta encontrarnos con la Calle Mariano González, en cuyo número 3 se ubica la Ermita de Santa Águeda, construida en 2010.
Exteriormente presenta una sencilla fachada presidida por una puerta de madera enmarcada por grandes piezas de granito. Sobre ella se levanta un pequeño cuerpo rematado con cubierta de teja, en cuyo interior se abre una hornacina que alberga la imagen de Santa Águeda.
El interior del templo se encuentra profusamente decorado con pinturas murales realizadas por el artista Alberto Pirrongelli, dedicadas principalmente a la vida y martirio de Santa Águeda y a diferentes escenas religiosas.
Continuamos subiendo por la Calle Mariano González hasta llegar a la Calle de San Roque, donde giramos a la derecha para continuar hasta la Calle de la Constitución y alcanzar la Plaza de la Puerta del Sol. Después de la Plaza de Segovia, constituye uno de los puntos más característicos de Navalcarnero, al tratarse de un lugar desde el que parten cuatro de las principales arterias de la villa.
Según la tradición, su nombre procede de que en este espacio siempre está presente el sol. En el centro de la plaza se encuentra una fuente circular de granito, presidida por la escultura de Felipe IV, realizada por Feliciano Hernández en 1998 y levantada sobre un pedestal. El monumento recuerda las velaciones matrimoniales celebradas en Navalcarnero el 7 de octubre de 1649 entre Felipe IV y su sobrina Mariana de Austria.
Finalizado el recorrido a pie por la zona este de Navalcarnero, todavía quedan dos lugares de interés situados fuera del casco urbano propiamente dicho, por lo que resulta aconsejable desplazarse hasta ellos en coche: la Ermita de San Isidro y la Iglesia de Nuestra Señora de Covadonga.
Ermita de San Isidro. Se trata de una construcción de pequeñas dimensiones levantada en 1972, con muros encalados, una sola nave, cubierta de teja y una espadaña situada sobre la fachada principal. El acceso queda protegido por un gran arco de medio punto, tras el que se abre la puerta del templo.
La ermita se encuentra en un entorno abierto y arbolado, aunque de aspecto sencillo, con amplias zonas de tierra y escasa urbanización.
La ermita se encuentra aproximadamente a 2,7 km de la Plaza de Segovia por la carretera M-507, en dirección a Villamanta, con desvío a la izquierda por el Camino de Agua de Riaza, una pista de tierra donde existe un indicador hacia una casa rural. Desde este punto hasta la ermita, la distancia es de 1,1 km aproximadamente.
Coordenadas de la ermita: 40°17'27"N 4°02'32"W
La Iglesia de Nuestra Señora de Covadonga se encuentra en la barriada del mismo nombre, situada algo alejada del casco urbano de Navalcarnero y construida para alojar a los trabajadores de la antigua Industria Española del Jabón. Como referencia, el templo se encuentra a poco más de ochocientos metros de la Ermita de San Roque.
El proyecto del conjunto fue redactado en 1941 por el arquitecto Luis Martínez Feduchi, quien diseñó también la capilla en 1943. Las obras de la primera fase concluyeron en 1949, aunque el templo no comenzó a destinarse al culto de forma estable hasta 1970, después de haber sido utilizado durante algún tiempo como escuela para los niños del barrio.
El edificio ocupa un lugar destacado dentro de la plaza central de la barriada. Presenta planta basilical, con capilla rectangular en la cabecera, muros de ladrillo enfoscados y encalados y cubierta de teja curva a dos aguas sobre estructura de madera. Además del pórtico principal, dispone de un acceso lateral porticado, abierto mediante arcos de medio punto. Sobre la fachada principal se abre un rosetón con vidrieras.
La torre, situada a los pies del templo, se eleva mediante un cuerpo cuadrangular con vanos de medio punto para las campanas. Sobre él se dispone un segundo cuerpo poligonal con óculos, rematado por un esbelto chapitel revestido de zinc y coronado por una veleta. La decoración exterior se completa con cornisas de ladrillo encalado formando pequeños lóbulos y con los ventanales de medio punto abiertos entre los contrafuertes laterales.
En la cabecera destaca un gran mural dedicado a la Virgen de Covadonga, que ocupa buena parte del muro exterior y constituye uno de los elementos más llamativos del templo.
Con esto doy por finalizada, quizás temporalmente, la visita a la Real Villa de Navalcarnero, siendo consciente de que me he dejado en el tintero y en la cámara muchos rincones dignos de visitar, como plazas, fuentes, murales, conjuntos escultóricos o parques. Con los rincones expuestos creo que he dejado plasmados los más importantes y reconocibles de esta localidad.
![]() Ayuntamiento
Plaza de Francisco Sandoval, 1 28600 - Navalcarnero Tfno: 91 810 13 30
Distancia a Madrid: 36 Km Altitud: 670 m Latitud: 40°17'27"N Longitud: 4°00'54"W Superficie: 100,2 Km² Municipios colindantes
Batres EN COCHEDirigirse por la A5 hasta salida 29 hasta Navalcarnero. ![]() AUTOBUSES528 Madrid (Cuatro Vientos - Provisional)529 Móstoles (Hospital Rey Juan Carlos) 529A Móstoles (Hospital Rey Juan Carlos) 529H Móstoles (Hospital Rey Juan Carlos) 530 Villanueva Cañada (Avda.Universidad) 531 Móstoles (Hospital Rey Juan Carlos) 531A Móstoles (Hospital Rey Juan Carlos) 535 Alcorcón (Central) 538 Madrid (Cuatro Vientos - Provisional) 539 Madrid (Cuatro Vientos - Provisional) 541 Madrid (Interc. Pza. Elíptica) 545 Madrid (Interc. Pza. Elíptica) 546 Madrid (Interc. Pza. Elíptica) 547 Madrid (Interc. Pza. Elíptica) 548 Madrid (Interc. Pza. Elíptica) N505 Madrid (Príncipe Pío) |

